María Rentería
Luna en Acuario.
Te tuve y no te tuve. Como antes, como ahora, como siempre. Día tras día te extraño y te recuerdo, como si no hubieran pasado los días y al mismo tiempo todas las eras. Nadie entiende la complejidad de mis sentimientos. Y vivo aquí, en condena a una vida de simplicidad amorosa que no alcanza a inflamar la más mínima chispa de pasión en las cenizas apagadas. Y todo porque te fuiste. Y todo porque te alejaste. No te culpo. Creo que tú tampoco me entiendes. Y es así como cada vez me sumerjo en un insondable mar de emociones, donde la resaca y marea me llevan a aguas profundas y al mismo tiempo me arrojan a las playas. Ser y no ser, creer y no creer, necesitar y no tener. Esta es mi bendición: vive dentro de mí todo un enjambre astral de nubes y conglomerados primordiales, creadores, galaxias inconmensurables, espacios atómicos. Esta es mi maldición: es casi imposible arrojar toda esta vastedad en otra alma y que no se sienta sobrepasada, a punto de explotar.
Última edición: