Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi cama está menguada y tan vacía,
reducida a escombro en sentimiento,
lecho frágil de hastiado juramento
cuando entonces mi arrullo te dormía.
Mucha agua fue vertida desde el día
que las sabanas fueran un pigmento,
un matiz, una sombra, un elemento,
una huella que a tu esencia trascendía.
Quede en ti, confinado en mi almohada,
con las horas rumiando tus parajes,
cual playa que a las olas dan hospicio.
Mi razón va sedada en madrugada
cuando evoco tu céfiro en mis viajes,
dormido, cual bajel al precipicio.
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