la_lala
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mi cielo
Te sentí como nadie jamás
en el tiempo de los olmos
y te esperé bajo mi noche,
tu noche, esa que me regalaste
en aquel parque de Corales
mientras la misma banca
del medio se veía vacía.
Me desgarré el alma
esperándote sentada,
recuérdalas, sí,
las horas se hacían verso
(soñabas)
esquizofrénicos paisajes
donde pudieses tatarear
mientras mis ojos te acechaban
 
En tu cielo
Y llegaste a murmurarme
cuando ya mis penas
eran demasiado soberbias,
y mis pupilas se nublaron
reclamándote
lo que hoy me atormenta,
te sentaste nuevamente
besando mis mejillas,
mientras tu mundo era derrumbado
sin nada de poesía.
Has de reclamarme
el último sorbo de agua
que no compartimos juntas,
tu alma era apuñada
por mis labios humedecidos,
no creas que vine a reclamarte,
pero no entiendo cómo no me viviste
de palmo a palmo.
Nuestro cielo
 
Parecíamos fuego salido del infierno,
mientras robaba tus besos
en el parqueadero
a la madrugada en cuclillas,
(nunca los esperabas)
Y fuimos tan felices
como marranitos estrenando lazo
-sonríes-
eso me decías.
Y disculpa mi humor despiadado,
pero nuestro cielo
siempre será el mismo,
aunque separadas estemos
por un poco de amor
Te sentí como nadie jamás
en el tiempo de los olmos
y te esperé bajo mi noche,
tu noche, esa que me regalaste
en aquel parque de Corales
mientras la misma banca
del medio se veía vacía.
Me desgarré el alma
esperándote sentada,
recuérdalas, sí,
las horas se hacían verso
(soñabas)
esquizofrénicos paisajes
donde pudieses tatarear
mientras mis ojos te acechaban
 
En tu cielo
Y llegaste a murmurarme
cuando ya mis penas
eran demasiado soberbias,
y mis pupilas se nublaron
reclamándote
lo que hoy me atormenta,
te sentaste nuevamente
besando mis mejillas,
mientras tu mundo era derrumbado
sin nada de poesía.
Has de reclamarme
el último sorbo de agua
que no compartimos juntas,
tu alma era apuñada
por mis labios humedecidos,
no creas que vine a reclamarte,
pero no entiendo cómo no me viviste
de palmo a palmo.
Nuestro cielo
 
Parecíamos fuego salido del infierno,
mientras robaba tus besos
en el parqueadero
a la madrugada en cuclillas,
(nunca los esperabas)
Y fuimos tan felices
como marranitos estrenando lazo
-sonríes-
eso me decías.
Y disculpa mi humor despiadado,
pero nuestro cielo
siempre será el mismo,
aunque separadas estemos
por un poco de amor
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