DaniMar
Poeta veterano/a en el portal
Por ti dejé de lado la cordura
prendado de tu piel, que me encadena,
y a expensas de saberte mi condena,
perdida la razón, te di locura.
Tu cuerpo, altar sagrado, es escultura,
prodigio que ofrendaste a mi faena;
tu boca, que es de miel y es azucena,
conmigo fue también fruta madura.
Dichoso degusté cada bocado
perdido en los excesos de tu juego;
amarte con pasión fue mi pecado.
Tu sexo fue letal arma de fuego
que disparó mi sed de condenado.
Apiádate de mí, que te lo ruego.
prendado de tu piel, que me encadena,
y a expensas de saberte mi condena,
perdida la razón, te di locura.
Tu cuerpo, altar sagrado, es escultura,
prodigio que ofrendaste a mi faena;
tu boca, que es de miel y es azucena,
conmigo fue también fruta madura.
Dichoso degusté cada bocado
perdido en los excesos de tu juego;
amarte con pasión fue mi pecado.
Tu sexo fue letal arma de fuego
que disparó mi sed de condenado.
Apiádate de mí, que te lo ruego.
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