malco
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Miembro del JURADO DE LA MUSA
Equipo Revista "Eco y latido"
Delirio
Ascendí,
a las imaginarias cumbres
del Chimborazo,
retumbaban aún, cual melodioso albazo,
los latidos vitales
del egregio parnaso
y un céfiro lo inundó
con vientos australes.
Tome el manto de Iris,
lo coloqué en mi regazo
y vi ante mi
las caudalosas aguas
del Padre Orinoco
llevar en sus remansos
el delirio inmortal
que con dimensión astral
con su mirada invoco.
Persegui,
las trashumantes huellas
de sus calcinados pasos,
encontré a Le Condamine
calculando el porvenir
con Humboldt a sus espaldas
trazando su raso,
ya Bolívar lejano y adelantado
lo había hecho blandir.
Escalé a la Atalaya,
cúspide del Universo
y el frío glacial
que sofocó su aliento,
sofocó con su éter
la flor de mi cimiento
y allí sereno y visionario,
con un clamor libertario
y en su derecha la espada,
ansía la América liberada
y al barbado y luengo tiempo,
hijo de la eternidad
y su imperio el infinito,
le escuché decir
en lejano trance
¿ Crees acaso que el Universo es algo ?
¿ Pensáis habéis visto la Santa Verdad ?
" Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano "
y asido de su mano,
al despertar del delirio,
me condujo entre lirios
y con voz alentadora,
al levante de la aurora
" di la verdad a los hombres"
así me fue revelado,
es para ti mi legado
y desvaneciéndose entre sombras
desde la lejura renombra,
es mi delirio sagrado.
Ascendí,
a las imaginarias cumbres
del Chimborazo,
retumbaban aún, cual melodioso albazo,
los latidos vitales
del egregio parnaso
y un céfiro lo inundó
con vientos australes.
Tome el manto de Iris,
lo coloqué en mi regazo
y vi ante mi
las caudalosas aguas
del Padre Orinoco
llevar en sus remansos
el delirio inmortal
que con dimensión astral
con su mirada invoco.
Persegui,
las trashumantes huellas
de sus calcinados pasos,
encontré a Le Condamine
calculando el porvenir
con Humboldt a sus espaldas
trazando su raso,
ya Bolívar lejano y adelantado
lo había hecho blandir.
Escalé a la Atalaya,
cúspide del Universo
y el frío glacial
que sofocó su aliento,
sofocó con su éter
la flor de mi cimiento
y allí sereno y visionario,
con un clamor libertario
y en su derecha la espada,
ansía la América liberada
y al barbado y luengo tiempo,
hijo de la eternidad
y su imperio el infinito,
le escuché decir
en lejano trance
¿ Crees acaso que el Universo es algo ?
¿ Pensáis habéis visto la Santa Verdad ?
" Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano "
y asido de su mano,
al despertar del delirio,
me condujo entre lirios
y con voz alentadora,
al levante de la aurora
" di la verdad a los hombres"
así me fue revelado,
es para ti mi legado
y desvaneciéndose entre sombras
desde la lejura renombra,
es mi delirio sagrado.
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