¡Mírame mar! Yo soy como una isla
que, solitaria, espera la despierten
los náufragos que el mar deja en su orilla,
que den vida a sus aves y a sus fuentes.
Quiero ser paraíso entre tus aguas,
refugio del que vuelve de mil muertes,
que paste el unicornio en mis praderas,
que me habiten las hadas y los duendes,
que enciendan las luciérnagas mis bosques,
que el Teide de su encanto no despierte.
¡Mírame mar!, no creas ser mi dueño,
solo porque tu abrazo me contiene,
que en medio de tu azul inmensurable,
yo permanezco firme, independiente.
Contestación del Mar
Te miro, isla, en calma y en sosiego,
cual joya que en mis brazos va escondida;
tu canto de esperanza es la medida
que guía las mareas en mi juego.
No creas que en azul te veo ajena,
pues llevo de tus sueños la armonía;
en cada ola que arrulla tu bahía,
hay vida que a tus costas se encadena.
No quiero ser tu dueño, solo abrazo
la magia que en tu pecho se despierta;
eres libre en mi azul, y así te hallo.
Como un susurro, te rodeo y paso,
y en esta danza, tu fuerza es mi puerta,
la isla que al mar abre su regalo.
Para ti la respuesta del mar un placer navegar por tus letras