edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Mi jardín
Tal vez en mi niñez, un jardín hubo,
donde brillaba el sol por la mañana
y el aire puro entraba en la ventana,
más perfumado que cualquier futuro.
donde brillaba el sol por la mañana
y el aire puro entraba en la ventana,
más perfumado que cualquier futuro.
Y la magia de verme recibido,
si el jardín a lo largo de la noche,
exhibiendo en mil flores el derroche,
muy temprano esperaba florecido.
si el jardín a lo largo de la noche,
exhibiendo en mil flores el derroche,
muy temprano esperaba florecido.
Por eso en mi poesía y en mi prosa,
(porque un hombre no come sólo pan),
no consigo evitar como un imán,
el amor, el color y alguna rosa.
(porque un hombre no come sólo pan),
no consigo evitar como un imán,
el amor, el color y alguna rosa.
¡Y la flor! Semioculta en su misterio,
más bella cuanto menos nos revela,
al abrirse nos deja una secuela,
como de culpa, como de adulterio.
más bella cuanto menos nos revela,
al abrirse nos deja una secuela,
como de culpa, como de adulterio.
Yo quisiera traerte a mi jardín,
para hacer que mis rosas te miraran,
no podría evitar que te celaran
y en palidez trocaran su carmín.
para hacer que mis rosas te miraran,
no podría evitar que te celaran
y en palidez trocaran su carmín.
Jardín que no es de dar ni de tomar,
que con soles y estrellas se ilumina,
que con sus pájaros me canta y trina,
aunque afuera comience ya a nevar.
que con soles y estrellas se ilumina,
que con sus pájaros me canta y trina,
aunque afuera comience ya a nevar.
Eduardo León de la Barra
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