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Donde hallare mi alma su perdida inocencia
habré encontrado al fin mi lugar en el mundo,
devolveré a la rosa el frescor de su esencia
y a la hondura del pozo su secreto profundo.
Seré árbol y fruto, tierra y cielo a la vez,
junto a las hojas muertas bailaré con el viento
y en el azul abismo seré el agua y el pez.
Seré polvo de estrella con mi último aliento…
Si fuera éste, quizás, el lugar apacible
donde yo solo sea latido del paisaje
donde no abrigue sueños de un amor imposible,
y el llanto ya no sea ese yunque invisible
que taladre en mi alma el precio de un peaje,
entonces, solo entonces, emprenderé mi viaje.
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