gilbran
Ernesto Salgari
En lo que a mi respecta:
opino que toda mesa
debiera ser
un mar en calma,
limpio,
vigoroso,
ajeno a toda bruma
y vendaval,
donde tazas y platos
cargados de granos y especias
recalacen
en nuestra humanidad
hambrienta y anhelante.
donde las tronaduras
de cucharas y copas
no fueran más
que el anunció
de un sabroso festín.
Así mismo,una mesa
no debiera tener formas
ni siniestras dimensiones
que impidan el libre vuelo
de los pájaros
o el tránsito de insectos
o el silvestre ondular
de una simple enredadera.
Mi mesa
debe ser una llanura
una cascada,
un bosque
y un sinuoso camino.
Una galaxia
que no termina de expandir
su aurea materia.
Mi mesa
es biológica,
química,
etérea.
Por último;
a mi mesa
Quedan todos invitados.
opino que toda mesa
debiera ser
un mar en calma,
limpio,
vigoroso,
ajeno a toda bruma
y vendaval,
donde tazas y platos
cargados de granos y especias
recalacen
en nuestra humanidad
hambrienta y anhelante.
donde las tronaduras
de cucharas y copas
no fueran más
que el anunció
de un sabroso festín.
Así mismo,una mesa
no debiera tener formas
ni siniestras dimensiones
que impidan el libre vuelo
de los pájaros
o el tránsito de insectos
o el silvestre ondular
de una simple enredadera.
Mi mesa
debe ser una llanura
una cascada,
un bosque
y un sinuoso camino.
Una galaxia
que no termina de expandir
su aurea materia.
Mi mesa
es biológica,
química,
etérea.
Por último;
a mi mesa
Quedan todos invitados.