ANABIL CUADRA
Poeta fiel al portal
I
En un campo de avispas me he caído
con ardientes lancetas venenosas,
y en silencio a mi cuerpo lo han roído.
Carroñeras, amargas y viciosas;
descompuesto me llevan a su nido
con sus cómplices lenguas ponzoñosas.
Se festinan en noches corrompidas
que no saben el don de la belleza;
pestilentes esparcen la pobreza
lastimosa y promiscua de sus vidas.
En paredes esperan escondidas
por las sombras se ocultan con destreza,
sin tener el cuidado ni nobleza
de cubrir mis agónicas heridas.
En un campo de avispas me he caído
con ardientes lancetas venenosas,
y en silencio a mi cuerpo lo han roído.
Carroñeras, amargas y viciosas;
descompuesto me llevan a su nido
con sus cómplices lenguas ponzoñosas.
Se festinan en noches corrompidas
que no saben el don de la belleza;
pestilentes esparcen la pobreza
lastimosa y promiscua de sus vidas.
En paredes esperan escondidas
por las sombras se ocultan con destreza,
sin tener el cuidado ni nobleza
de cubrir mis agónicas heridas.