kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI PRIMERA VEZ (M-1)
Me despertó el azote de la lluvia contra el ventanal. Agarré angustiado el despertador, comprobando aliviado que apenas eran las siete y media.
Una vez duchado y perfumado, me puse el mejor traje para la ocasión. Escogí una corbata a juego, y salí del apartamento, consciente de que ese día invernal cambiaría mi vida para siempre.
Llegué a la esquina elegida para la cita; allí nadie me reconocería. La lluvia había cesado, y calado hasta los huesos aguardé en la calle desierta. Tras una larga espera, apareció. Tenía que ser ella, tan elegante, con su pamela y su coqueto caminar. No podía desperdiciar esa oportunidad. Era entonces o nunca. Me enjugué torpemente la cara y, cuando llegó a mi altura, le tendí la palma de la mano. Sorprendida por mi gesto, se detuvo. Me escrutó unos segundos, hurgó en su bolso, me dio una moneda, y giró la esquina murmurando.
Kalkbadan
Madrid, octubre 2011
Última edición: