Mi rostro

penabad57

Poeta veterano en el portal
Es un mapa que solo yo comprendo,
el iris vio renacer soles y penumbras,
cánticos donde el color hería la pupila
o quizá le daba ser.

No he contado esas preguntas
que en mi frente se agrietan como islas,
tampoco he sentido en mis labios
la humedad simple de la alquimia,
los ejes del amor, los círculos del sexo.

En mis cejas las montañas son recuerdos,
basalto y nieve, cumbres que el pensamiento visita
cuando la noche se calma.

En mi perfil no hay batallas,
solo la incertidumbre
como una llave que alguien robó
de mi suerte.

Si el espejo me mira
le digo que no soy yo.

Mi rostro es un delta donde los ríos fluyen,
una alcantarilla sin formas,
el delirio de la piel que se aja
como la esfera de un reloj que cae
sobre sí o sobre la herida
del único devenir que me precede.
 
Es un mapa que solo yo comprendo,
el iris vio renacer soles y penumbras,
cánticos donde el color hería la pupila
o quizá le daba ser.

No he contado esas preguntas
que en mi frente se agrietan como islas,
tampoco he sentido en mis labios
la humedad simple de la alquimia,
los ejes del amor, los círculos del sexo.

En mis cejas las montañas son recuerdos,
basalto y nieve, cumbres que el pensamiento visita
cuando la noche se calma.

En mi perfil no hay batallas,
solo la incertidumbre
como una llave que alguien robó
de mi suerte.

Si el espejo me mira
le digo que no soy yo.

Mi rostro es un delta donde los ríos fluyen,
una alcantarilla sin formas,
el delirio de la piel que se aja
como la esfera de un reloj que cae
sobre sí o sobre la herida
del único devenir que me precede.
A ese mapa cada día se le añade una nueva frontera pero siempre será el miso territorio. Saludos cordiales para ti, penabad.
 
Es un mapa que solo yo comprendo,
el iris vio renacer soles y penumbras,
cánticos donde el color hería la pupila
o quizá le daba ser.

No he contado esas preguntas
que en mi frente se agrietan como islas,
tampoco he sentido en mis labios
la humedad simple de la alquimia,
los ejes del amor, los círculos del sexo.

En mis cejas las montañas son recuerdos,
basalto y nieve, cumbres que el pensamiento visita
cuando la noche se calma.

En mi perfil no hay batallas,
solo la incertidumbre
como una llave que alguien robó
de mi suerte.

Si el espejo me mira
le digo que no soy yo.

Mi rostro es un delta donde los ríos fluyen,
una alcantarilla sin formas,
el delirio de la piel que se aja
como la esfera de un reloj que cae
sobre sí o sobre la herida
del único devenir que me precede.
Vaya y cada río deja fluirse con la arena, muy original hasta lo vi como surrealista, un placer leerte
 

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