Recuerdo que por años tuve miedo a quedarme dormido.
Luego por años sentí desazón por no poder dormirme y saber el cansancio del día venidero.
Luego pánico bien real al sentir que los queridos se marchaban.
Y aunque los años pasen y los temores se diluyan, no se han ido
cobra la forma de angustia inesperada... solo que las causas se han olvidado.
Tu poema capta el tono de un sentir propio del vivir.