Abriré tus fojas por la fuerza
que me otorga la herrumbre
de la costa.
Soy el único titular
de esta desolación
que no se mide en hectáreas.
En vano haces alarde
sobre la edad de los árboles
contando mis anillos.
Yo soy la cifra natural del Anuario.
Y sus paredes.
Mis colores son álgidos y en la estepa
todo junco es contumaz y mortífero.
Hasta hoy no había reparado
en tu barbarie;
asfodelo tatuado en el hombro de nadie.
He postergado la yesca
del salón sibilino
sólo por que tus llaves
no se alimentan de otra cosa.
Si a la vuelta del mar
no vuelves con incandescencias;
con la greña de los sargazos
coseré tus párpados.
que me otorga la herrumbre
de la costa.
Soy el único titular
de esta desolación
que no se mide en hectáreas.
En vano haces alarde
sobre la edad de los árboles
contando mis anillos.
Yo soy la cifra natural del Anuario.
Y sus paredes.
Mis colores son álgidos y en la estepa
todo junco es contumaz y mortífero.
Hasta hoy no había reparado
en tu barbarie;
asfodelo tatuado en el hombro de nadie.
He postergado la yesca
del salón sibilino
sólo por que tus llaves
no se alimentan de otra cosa.
Si a la vuelta del mar
no vuelves con incandescencias;
con la greña de los sargazos
coseré tus párpados.
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