Parece que el horizonte va cambiando, recuerdo el sicómoro de cierta parábola pero en verdad que poco, así que me he tenido que ir a la Wiki y recordar que Zaqueo se había subido a una higuera (ficus sicómoro) para, dada su baja estatura, ver llegar a Jericó a Jesús, y esto era lo que yo no recordaba.
Tu poema de amor debería llevarse un premio a la extravagancia, a la heterogeneidad, busca ... busca... en todo el foro de poemas de amor no creo que haya publicados más de otros 4 ó 5 con un estilo como éste tuyo. Te lo agradecerá el lector acostumbrado, el que se inmiscuye en la palabra y en el significado, no el que busca la rima, ni el que ansía encontrar por doquier las palabras clave en todo poema de amor que aquí, ni por más que busques, ni explícita ni implícitamente, aparecen. Ni amor, fuego, pasión, calor... Así que, enhorabuena, tu estilo es único y propio.
¿Y el poema? Supongo que podría estar en cualquier otra categoría, compenetra bastantes cosas, creo yo. El sicómoro como metáfora, como en la parábola, que, pese a su baja altura, sirvió a Zaqueo para ver por encima de los hombros ajenos al Mesías. La imagen que has colocado es bella y poderosa, el arbolito se presenta solitario y casi endeble, en medio de una hondonada, sin embargo, es el único que ha sobrevivido en ese páramo y se eleva y alarga hasta el cielo próximo, por encima de esas estribaciones tan áridas que le rodean.
Cada cual extrae sus propias conclusiones, pero me encanta leer esto tuyo: hipnótico amanecer
La noche aciaga se ha quedado atrás doblegando los papiros y las cartas del ayer, el amanecer como un péndulo hipnotiza, rompe el espejo con el que se veían los odiados días pasados. Ya no más.
Describes un momento metafórico a cámara lenta, regodeándote en los ademanes de cada músculo y de cada verbo y adjetivo. Es una poesía altamente interpretable. Me ha encantado encontrarte tan poderosa y capacitada para destruir pasados, ahora en líneas, después en realidades.
Te dejo mi abrazo, Grace,