lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Habló el silencio
en la mesa del ensueño...
Rostros amigos se miran a los ojos
buscando un punto de encuentro,
unas riberas junto al río
donde beban las cigüeñas
y aniden alondras de canto alegre.
Ojos y miradas en los huecos llenos,
mansedumbre ardiente del alma
que se derrama llena en la mesa
con mantel de alegría y verbena.
Verde el cubierto de las horas,
la fantasía de los frutos de la vida,
y el brindis al cielo...
de veranos a la sombra de la montaña.
Corazones que se abrazan suavemente
con sonrisas blancas, risueñas...
Fluyen los momentos,
el cielo en la penumbra del alba.
¡Ay! Verdes y azules,
un tul de sedas y nubes
recorre las entrañas
de viandas y vientre,
filtrando la sed
de una amistad en sus inicios.
Ven a brindar, amigo,
bajo el toldo de lona,
a la sombra del camino.