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Mujer de agua

penabad57

Poeta veterano en el portal
Hija del bosque ábrego y del canto rumoroso

de las fuentes, tu cuerpo yace sobre el tapiz

húmedo de la hojarasca como una gacela

después de haber bebido agua del río que fluye

hacia las noches lejanas del pedregal y la rosa

mustia. Caen los frutos del árbol sombrío y tú

con las manos cautivas de luz recibes la blanda

pulpa entre los dedos como un cenit carnoso

de sangre dulce y hebras de color miel. En tu

jardín lleno de pájaros las amapolas son verdes

como el musgo del cantil humedecido por la lluvia

de marzo. Te rindes al viento áureo y al colibrí

que canta en el bosque, y si me incitas yo voy detrás

y me hundo en tu río, si así lo quieres, amada mía.
 
Última edición:
Hija del bosque ábrego y del canto rumoroso

de las fuentes, tu cuerpo yace sobre el tapiz

húmedo de la hojarasca como una gacela

después de haber bebido agua del río que fluye

hacia las noches lejanas del pedregal y la rosa

mustia. Caen los frutos del árbol sombrío y tú

con las manos cautivas de luz recibes la blanda

pulpa entre los dedos como un cenit carnoso

de sangre dulce y hebras de color miel. En tu

jardín lleno de pájaros las amapolas son verdes

como el musgo del cantil humedecido por la lluvia

de marzo. Te rindes al viento áureo y al colibrí

que canta en el bosque, y si me incitas yo voy detrás

y me hundo en tu río, si así lo quieres, amada mía.
Muy bello
 
Hija del bosque ábrego y del canto rumoroso

de las fuentes, tu cuerpo yace sobre el tapiz

húmedo de la hojarasca como una gacela

después de haber bebido agua del río que fluye

hacia las noches lejanas del pedregal y la rosa

mustia. Caen los frutos del árbol sombrío y tú

con las manos cautivas de luz recibes la blanda

pulpa entre los dedos como un cenit carnoso

de sangre dulce y hebras de color miel. En tu

jardín lleno de pájaros las amapolas son verdes

como el musgo del cantil humedecido por la lluvia

de marzo. Te rindes al viento áureo y al colibrí

que canta en el bosque, y si me incitas yo voy detrás

y me hundo en tu río, si así lo quieres, amada mía.
Maravilla. Un gusto leerte.
 
Hija del bosque ábrego y del canto rumoroso

de las fuentes, tu cuerpo yace sobre el tapiz

húmedo de la hojarasca como una gacela

después de haber bebido agua del río que fluye

hacia las noches lejanas del pedregal y la rosa

mustia. Caen los frutos del árbol sombrío y tú

con las manos cautivas de luz recibes la blanda

pulpa entre los dedos como un cenit carnoso

de sangre dulce y hebras de color miel. En tu

jardín lleno de pájaros las amapolas son verdes

como el musgo del cantil humedecido por la lluvia

de marzo. Te rindes al viento áureo y al colibrí

que canta en el bosque, y si me incitas yo voy detrás

y me hundo en tu río, si así lo quieres, amada mía.
Así tu piel nunca se resecará.
Un abrazo, Ramón.
 
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