Juan Ignacio Clavero
Poeta recién llegado
Mundo dehiscente.
Abarca en naranja, el ardid matutino,
un temple enmarcado en su gran esplendor,
bañando la faz del planeta en fragor
y dando a apreciar su belleza con tino.
Buscando alborar es su ser, un hacino,
de aquellos detalles de mía mañana,
que expresa en su grata presencia temprana,
la estela de un todo que se abre camino.
Refleja en su luz un vertiente divino
que mora en el cuerpo sublime y durmiente
del puro y secreto clamar del destino.
Labrando en las hebras del día, fulgente,
el prístino, exacto sonar tan ciprino
de un trozo de mundo que asciende, dehiscente.
Abarca en naranja, el ardid matutino,
un temple enmarcado en su gran esplendor,
bañando la faz del planeta en fragor
y dando a apreciar su belleza con tino.
Buscando alborar es su ser, un hacino,
de aquellos detalles de mía mañana,
que expresa en su grata presencia temprana,
la estela de un todo que se abre camino.
Refleja en su luz un vertiente divino
que mora en el cuerpo sublime y durmiente
del puro y secreto clamar del destino.
Labrando en las hebras del día, fulgente,
el prístino, exacto sonar tan ciprino
de un trozo de mundo que asciende, dehiscente.