Gerardo Lugo
Cuervo gris
Ni una luna de sal
o siete mares de arena
o el polvo de las estrellas
son suficientes para enterrar esta pena
pena que brota a raudales
como un enjambre de abejas
furiosas en busca de una presa
a la que darán muerte al alcanzarla
pena que fluye cual río caudaloso
a través de montañas y valles
arrastrando lo que en él caiga
extinguiéndolo impotente en el mar
pena que arde como hoguera incontenible
volviéndose incendio
arrasando y quemando todo a su paso
reduciendo a cenizas lo que fue ayer
pena que ruge como viento huracanado
arrancando de raíz los árboles
y azotando en el suelo a las aves
cual papel arrugado lanzado
esa pena que ruge, que arde, que fluye, que brota,
que ciega la voluntad del hombre
y lo devora como el miedo a la vida
sepultándolo en el olvido y la desolación.
o siete mares de arena
o el polvo de las estrellas
son suficientes para enterrar esta pena
pena que brota a raudales
como un enjambre de abejas
furiosas en busca de una presa
a la que darán muerte al alcanzarla
pena que fluye cual río caudaloso
a través de montañas y valles
arrastrando lo que en él caiga
extinguiéndolo impotente en el mar
pena que arde como hoguera incontenible
volviéndose incendio
arrasando y quemando todo a su paso
reduciendo a cenizas lo que fue ayer
pena que ruge como viento huracanado
arrancando de raíz los árboles
y azotando en el suelo a las aves
cual papel arrugado lanzado
esa pena que ruge, que arde, que fluye, que brota,
que ciega la voluntad del hombre
y lo devora como el miedo a la vida
sepultándolo en el olvido y la desolación.