Évano
Libre, sin dioses.
Sol, café y naranja; y una mesa de noviembre
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.
Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.
Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.
Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.
Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.
Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.
donde las noticias vuelan con el viento
oscuro y negro que viene del mañana.
Corretea y oculta una nube pasajera
a un cielo azul al alcance de la mano.
Cerca los coches corren por las zanjas
de un abismo de trincheras laberínticas.
Ecos los cláxones cimbrean paredes
que rezuman hielos y barros del invierno por venir.
Sol, café y naranja tras las gafas de sol,
y un olor tardío a jazmines nocturnos,
como espejos y lámparas jugando a sombras chinescas
en esta inmensa habitación planetaria
donde los libres de sogas pasean
los enfrentes construidos dentro de sus mentes.
Penetro y mezclo sol y naranja, y chisporrotean
los pulmones de nicotinas y cafés.
Sabor a puente colgante, diminuto rayo de sol
temblando entre neuronas narcóticas
por el vértigo creado en el oscuro vacío
del otro en uno mismo; de yo en el otro.
Ante los ojos del puente colgante,
barandillas de sol, café y naranja.
Intentos de la lejanía del azul celeste,
puentes mecidos por un viento negro que llena
todo el universo que no sea nuestro presente,
ese instante ínfimo de sol, café y naranja brillando
dentro de un infinito universo que no eres tú.