Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Tengo un día perdido en el bolsillo,
entre algunas monedas,
las llaves de un sepulcro
y otras cosas necias;
tengo doce horas de sol que no he usado,
y en mis zapatos pervive la humedad de mis orines
y algunas rosas de otras borracheras.
¿Acaso es mi bolsillo otra galaxia?
Yo sé que hay cosas que no es mejor nombrarlas,
los muertos en la acera,
algunos bastardos que gobiernan la república,
los autos en desuso
y mis fallidos intentos de cogerme a la vecina;
Yo sé que hay cosas que es mejor no hablarlas,
pero cuando el fango de las letras me llega a las falanges
no puedo parar mis confidencias
y tengo que eructar palabras
como algunas veces eructan restos de semen
algunas prostitutas.
Por lo demás carezco de novedades importantes,
ha llovido hoy y las estudiantes que fomentan
mis vicios onanistas pasan mas mojadas que mi mano;
mi vecina se pasea
con otra de sus faldas diminutas
para traer la tentación de sus nalgas grandes como un planeta,
grandes como el discurso de un buen político en campaña,
y por ultimo un sol con aire de padrote amenaza con largarse
no sé si para siempre,
a lo lejos en mi calle comienzan los grillos a drogarse
y se encienden las vecinas.
Yo continuo buscando un puto día perdido al fondo del bolsillo.
entre algunas monedas,
las llaves de un sepulcro
y otras cosas necias;
tengo doce horas de sol que no he usado,
y en mis zapatos pervive la humedad de mis orines
y algunas rosas de otras borracheras.
¿Acaso es mi bolsillo otra galaxia?
Yo sé que hay cosas que no es mejor nombrarlas,
los muertos en la acera,
algunos bastardos que gobiernan la república,
los autos en desuso
y mis fallidos intentos de cogerme a la vecina;
Yo sé que hay cosas que es mejor no hablarlas,
pero cuando el fango de las letras me llega a las falanges
no puedo parar mis confidencias
y tengo que eructar palabras
como algunas veces eructan restos de semen
algunas prostitutas.
Por lo demás carezco de novedades importantes,
ha llovido hoy y las estudiantes que fomentan
mis vicios onanistas pasan mas mojadas que mi mano;
mi vecina se pasea
con otra de sus faldas diminutas
para traer la tentación de sus nalgas grandes como un planeta,
grandes como el discurso de un buen político en campaña,
y por ultimo un sol con aire de padrote amenaza con largarse
no sé si para siempre,
a lo lejos en mi calle comienzan los grillos a drogarse
y se encienden las vecinas.
Yo continuo buscando un puto día perdido al fondo del bolsillo.
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