dragon_ecu
Esporádico permanente
ADVERTENCIA: No apto para fanáticos.
Se pensó someramente un rato,
mientras buscaba que poner en su plato,
en los tiempos de escasez extrema,
es mejor unirse bajo un mismo lema.
Bien podría trabajar más y gastar menos,
ahorrar lo superfluo controlar los anhelos,
competir con uno mismo en lugar de otros,
siendo mejor compartir entre nosotros.
Pero de pronto noto cómo surge una duda,
qué pasa si de entre el grupo uno no ayuda,
ese ser que con cualquier pretexto evita dar su aporte,
esperando frescamente que entre todos se le soporte.
O bien ocurre que alguno tenga real necesidad,
de una ración mayor que el resto de la comunidad,
toca entonces que unos pocos laboren adicional,
para sostener a otros pocos de una seccional.
Dónde se fue entonces el ideal de igualdad.
Se fue por el caño toda intención de equidad.
Se aparecen de pronto nuevos privilegios.
Para unos sobrecarga y para otros egregios.
Y encima se asoman por la esquina del resquicio,
los burócratas controladores con amenazas de juicio.
Que si no cumplo cabal y feliz las órdenes impuestas,
el sistema generoso me encierra tras pesadas puertas.
Si bien quisiera yo poder trabajar a mi antojo,
producir lo que guste sin que medie el enojo.
Aceptando claro está que solo recibiré,
la proporción en base a lo que trabajé.
Que el resultado que reciba al final sea…
ni más ni menos que lo que uno desea.
Que si necesito tanto, más y mucho,
entonces con más empeño yo lucho.
Que el trabajo no es afrenta ni insulto,
ni guerra ni pena que deba indulto.
Es un medio para lograr con mis manos,
lo que busco, deseo, y hasta compartamos.
Lógico entonces las diferencias aparecen.
Mientras unos caen otros crecen y crecen.
Pero esto no es relación directa,
al esfuerzo que cada uno inyecta.
Hay gente con genio para negociar.
Así como otros hábiles para labrar.
Unos hincarán en el campo el arado,
otros llevarán los frutos al mercado.
Es que al final el resultado no lo da la fuerza,
por más que lo estire, enrede, analice o tuerza.
La clave es saber aprovechar cada recurso,
para mantenerse uno y el bien en uso.
Sostenibilidad creo le llaman,
economistas que se ufanan,
buscando entender cómo logra el bienestar,
mientras producen nada y se dedican a gastar.
Y no falta por allí el político audaz,
ágil de mente y de carácter rapaz.
Que te recita sus ideas al dedillo,
mientras ansioso tantea tu bolsillo.
No faltan también los fatalistas,
que gritan cientos y miles de pistas,
del final terrible que cada vez es más cercano…
sea del mundo, del país, la economía o el humano.
Mientras para mis adentros pienso,
que este mundo ya soportó intenso.
Cuatro extinciones globales,
y sigue girando con sus males.
Pero de los que más uno debe tener visión,
es de quienes te anuncian próspera revolución.
Sin decirte lo que ocurre en cada cambio funcional.
Que es despojo, abuso, robo brutal vestido de legal.
Y eso sin mencionar la revolución en la magistratura,
donde de la nada asoman nuevas formas de cara dura.
Que te prometen libertad y justicia,
y te brindan tan solo impudicia.
Me cuido yo de ideologías y de dogmas,
con diccionarios trucados y raras formas.
Aquellos que te pintan solo dos caminos a elección…
o conmigo gritas a favor o serás enemigo sin perdón.
De los anarquistas y su democracia directa al votar,
que bien sirve para decenas y tal vez un centenar.
Pero llegado al millar más problemas trae su actividad,
ya llegados al callejón les toca imponer representatividad.
Si tan solo se leen, obras de ideas naufragadas,
se tendrá un futuro asegurado por las hadas.
Lo más necio es repetir los errores del pasado,
y fingir no entender el porqué se ha fracasado.
De nada sirven los discursos por cambiar el sistema.
Como si solo una ideología es la solución al problema.
No se cambia por decreto, o por la fuerza de las armas.
Bastaría dar libertad, a la conciencia y voluntad de las almas.
De quien se piensa poderoso en superlativo,
tengo cuidado de no volverme su objetivo.
No es tanto su poder que intente demostrarlo.
Que no dispongo de tiempo para desperdiciarlo.
Que de Hubris en su síndrome,
no se asome pues el epítome,
resumido en un corto discurso,
de ocho horas y media el abuso.
Asoman algunos con unas ideas grandotas como globos.
Se dicen politólogos, geólogos, psicólogos o sociólogos.
Mezclan y desdoblan las ciencias soltando su runrún,
cuando se nota que falta y mucho el sentido común.
Y ni hablar de los defensores a ultranza,
de ideologías brotadas de la panza.
De pensadores profundos de todo lo bueno,
mientras cómodos vivían del trabajo ajeno.
No digan que para tener soberanía,
se debe recurrir a matar la economía.
Que para lograr total y plena felicidad,
se deba producir tan solo mendicidad.
Aquellos que critican de infelices a los afortunados,
que a los desventurados prometen verdes prados.
Futuro que lograrán con lo despojado al grupo odiado.
Pero al rato toman para sí todo cuanto han recaudado.
Dicen que para lograr una humanidad saludable y próspera,
el camino es cambiar el sistema, la economía y la biósfera.
Confunden pues el estado con el gobierno y con el gobernante,
como si la causa fuera el sillón de mando y no el sentado tunante.
Hay mucho otras formas de tonterías que se aparecen,
pero es tan tarde la hora y los ojos se adormecen.
Además al final debo de confesar que estoy cansado,
de exponer esto que en mi humanidad se ha afincado.
Otra vez será que nos volvamos a sentar,
a reír un poco, a meditar y hasta razonar.
Este absurdo mundo que nos rodea de locura…
prefiero por ahora... volverme loco de ternura.
Un abrazo a todos.
Mashup - staying alive in the wall.
(Basado en la lectura: https://revolucionobarbarie.wordpre...stado-y-la-construccion-del-estado-sovietico/ )
Se pensó someramente un rato,
mientras buscaba que poner en su plato,
en los tiempos de escasez extrema,
es mejor unirse bajo un mismo lema.
Bien podría trabajar más y gastar menos,
ahorrar lo superfluo controlar los anhelos,
competir con uno mismo en lugar de otros,
siendo mejor compartir entre nosotros.
Pero de pronto noto cómo surge una duda,
qué pasa si de entre el grupo uno no ayuda,
ese ser que con cualquier pretexto evita dar su aporte,
esperando frescamente que entre todos se le soporte.
O bien ocurre que alguno tenga real necesidad,
de una ración mayor que el resto de la comunidad,
toca entonces que unos pocos laboren adicional,
para sostener a otros pocos de una seccional.
Dónde se fue entonces el ideal de igualdad.
Se fue por el caño toda intención de equidad.
Se aparecen de pronto nuevos privilegios.
Para unos sobrecarga y para otros egregios.
Y encima se asoman por la esquina del resquicio,
los burócratas controladores con amenazas de juicio.
Que si no cumplo cabal y feliz las órdenes impuestas,
el sistema generoso me encierra tras pesadas puertas.
Si bien quisiera yo poder trabajar a mi antojo,
producir lo que guste sin que medie el enojo.
Aceptando claro está que solo recibiré,
la proporción en base a lo que trabajé.
Que el resultado que reciba al final sea…
ni más ni menos que lo que uno desea.
Que si necesito tanto, más y mucho,
entonces con más empeño yo lucho.
Que el trabajo no es afrenta ni insulto,
ni guerra ni pena que deba indulto.
Es un medio para lograr con mis manos,
lo que busco, deseo, y hasta compartamos.
Lógico entonces las diferencias aparecen.
Mientras unos caen otros crecen y crecen.
Pero esto no es relación directa,
al esfuerzo que cada uno inyecta.
Hay gente con genio para negociar.
Así como otros hábiles para labrar.
Unos hincarán en el campo el arado,
otros llevarán los frutos al mercado.
Es que al final el resultado no lo da la fuerza,
por más que lo estire, enrede, analice o tuerza.
La clave es saber aprovechar cada recurso,
para mantenerse uno y el bien en uso.
Sostenibilidad creo le llaman,
economistas que se ufanan,
buscando entender cómo logra el bienestar,
mientras producen nada y se dedican a gastar.
Y no falta por allí el político audaz,
ágil de mente y de carácter rapaz.
Que te recita sus ideas al dedillo,
mientras ansioso tantea tu bolsillo.
No faltan también los fatalistas,
que gritan cientos y miles de pistas,
del final terrible que cada vez es más cercano…
sea del mundo, del país, la economía o el humano.
Mientras para mis adentros pienso,
que este mundo ya soportó intenso.
Cuatro extinciones globales,
y sigue girando con sus males.
Pero de los que más uno debe tener visión,
es de quienes te anuncian próspera revolución.
Sin decirte lo que ocurre en cada cambio funcional.
Que es despojo, abuso, robo brutal vestido de legal.
Y eso sin mencionar la revolución en la magistratura,
donde de la nada asoman nuevas formas de cara dura.
Que te prometen libertad y justicia,
y te brindan tan solo impudicia.
Me cuido yo de ideologías y de dogmas,
con diccionarios trucados y raras formas.
Aquellos que te pintan solo dos caminos a elección…
o conmigo gritas a favor o serás enemigo sin perdón.
De los anarquistas y su democracia directa al votar,
que bien sirve para decenas y tal vez un centenar.
Pero llegado al millar más problemas trae su actividad,
ya llegados al callejón les toca imponer representatividad.
Si tan solo se leen, obras de ideas naufragadas,
se tendrá un futuro asegurado por las hadas.
Lo más necio es repetir los errores del pasado,
y fingir no entender el porqué se ha fracasado.
De nada sirven los discursos por cambiar el sistema.
Como si solo una ideología es la solución al problema.
No se cambia por decreto, o por la fuerza de las armas.
Bastaría dar libertad, a la conciencia y voluntad de las almas.
De quien se piensa poderoso en superlativo,
tengo cuidado de no volverme su objetivo.
No es tanto su poder que intente demostrarlo.
Que no dispongo de tiempo para desperdiciarlo.
Que de Hubris en su síndrome,
no se asome pues el epítome,
resumido en un corto discurso,
de ocho horas y media el abuso.
Asoman algunos con unas ideas grandotas como globos.
Se dicen politólogos, geólogos, psicólogos o sociólogos.
Mezclan y desdoblan las ciencias soltando su runrún,
cuando se nota que falta y mucho el sentido común.
Y ni hablar de los defensores a ultranza,
de ideologías brotadas de la panza.
De pensadores profundos de todo lo bueno,
mientras cómodos vivían del trabajo ajeno.
No digan que para tener soberanía,
se debe recurrir a matar la economía.
Que para lograr total y plena felicidad,
se deba producir tan solo mendicidad.
Aquellos que critican de infelices a los afortunados,
que a los desventurados prometen verdes prados.
Futuro que lograrán con lo despojado al grupo odiado.
Pero al rato toman para sí todo cuanto han recaudado.
Dicen que para lograr una humanidad saludable y próspera,
el camino es cambiar el sistema, la economía y la biósfera.
Confunden pues el estado con el gobierno y con el gobernante,
como si la causa fuera el sillón de mando y no el sentado tunante.
Hay mucho otras formas de tonterías que se aparecen,
pero es tan tarde la hora y los ojos se adormecen.
Además al final debo de confesar que estoy cansado,
de exponer esto que en mi humanidad se ha afincado.
Otra vez será que nos volvamos a sentar,
a reír un poco, a meditar y hasta razonar.
Este absurdo mundo que nos rodea de locura…
prefiero por ahora... volverme loco de ternura.
Un abrazo a todos.
(Basado en la lectura: https://revolucionobarbarie.wordpre...stado-y-la-construccion-del-estado-sovietico/ )
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