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No éramos de cuentos

SRH

Poeta fiel al portal
No eras de lunas en sombras idealizada
ni yo un sol que entre albas realzabas.
Éramos dos, de carne y tropiezos,
con abrazos honestos y días torcidos.

Castillos dorados no esperabas
ni yo juraba amores eternos.
Teníamos grietas, palabras a medias,
un cariño que ardía sin grandes comedias.

Pero llegó un eco de un mundo que miente,
que adora lo ausente, que exige lo perfecto.
Que quiere un amor como el resto
y no nuestro querer, tan libre y tangible.

Por no ser lo mismo nos dejaron vacíos
como si lo puro no pudiera ser sin mancilla.
Y yo, que aún te vivo en mi pecho callado,
sé que eras la vida real y, por eso, de mi apartada.

No éramos de cuentos, ni falta que hacía,
pero el mundo injusto tu amor me quita
y en mi alma persiste, terca, ésta verdad:
Un amor no mundano sigue siendo lealtad.
 
Última edición:
No eras de lunas en sombras idealizada
ni yo un sol que entre albas realzabas.
Éramos dos, de carne y tropiezos,
con abrazos honestos y días torcidos.

Castillos dorados no esperabas
ni yo juraba amores eternos.
Teníamos grietas, palabras a medias,
un cariño que ardía sin grandes comedias.

Pero llegó un eco de un mundo que miente,
que adora lo ausente, que exige lo perfecto.
Que quiere un amor como el resto
y no nuestro querer, tan libre y tangible.

Por no ser lo mismo nos dejaron vacíos
como si lo puro no pudiera ser sin mancilla.
Y yo, que aún te vivo en mi pecho callado,
sé que eras la vida real y, por eso, de mi apartada.

No éramos de cuentos, ni falta que hacía,
pero el mundo injusto tu amor me quita
y en mi alma persiste, terca, ésta verdad:
Un amor no mundano sigue siendo lealtad.
Me gustan cuando las personas unen sus experiencias y las evidencian, reflexionando sobre las expectativas sociales del amor.
Borro, que el amor deba ajustarse a visiones idealizadas.
Quien es quién para decir en nuestros corazones.
Quién crea que existe estándares sociales para tal fin caerá en la decepción y separación.
El amor debe ser fuerte, verdadero, libre de las normas sociales, y sobre todo, que reine la lealtad.
Siempre es un honor visitar sus líneas y reflexionar en ellas.

Saludos
 
No eras de lunas en sombras idealizada
ni yo un sol que entre albas realzabas.
Éramos dos, de carne y tropiezos,
con abrazos honestos y días torcidos.

Castillos dorados no esperabas
ni yo juraba amores eternos.
Teníamos grietas, palabras a medias,
un cariño que ardía sin grandes comedias.

Pero llegó un eco de un mundo que miente,
que adora lo ausente, que exige lo perfecto.
Que quiere un amor como el resto
y no nuestro querer, tan libre y tangible.

Por no ser lo mismo nos dejaron vacíos
como si lo puro no pudiera ser sin mancilla.
Y yo, que aún te vivo en mi pecho callado,
sé que eras la vida real y, por eso, de mi apartada.

No éramos de cuentos, ni falta que hacía,
pero el mundo injusto tu amor me quita
y en mi alma persiste, terca, ésta verdad:
Un amor no mundano sigue siendo lealtad.
Maravilla, amor tal cual es, sin adornos, pero pleno de sinceridad. Hermoso poema. Un gusto leerte.
 
Como bien dices, el amor no debe someterse a máximas sociales sino a las vibraciones emocionales del corazón.

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Me gustan cuando las personas unen sus experiencias y las evidencian, reflexionando sobre las expectativas sociales del amor.
Borro, que el amor deba ajustarse a visiones idealizadas.
Quien es quién para decir en nuestros corazones.
Quién crea que existe estándares sociales para tal fin caerá en la decepción y separación.
El amor debe ser fuerte, verdadero, libre de las normas sociales, y sobre todo, que reine la lealtad.
Siempre es un honor visitar sus líneas y reflexionar en ellas.

Saludos
Muchas gracias estimado poeta. El honor es todo mío por su presencia de siempre. Saludos cordiales.
 
No eras de lunas en sombras idealizada
ni yo un sol que entre albas realzabas.
Éramos dos, de carne y tropiezos,
con abrazos honestos y días torcidos.

Castillos dorados no esperabas
ni yo juraba amores eternos.
Teníamos grietas, palabras a medias,
un cariño que ardía sin grandes comedias.

Pero llegó un eco de un mundo que miente,
que adora lo ausente, que exige lo perfecto.
Que quiere un amor como el resto
y no nuestro querer, tan libre y tangible.

Por no ser lo mismo nos dejaron vacíos
como si lo puro no pudiera ser sin mancilla.
Y yo, que aún te vivo en mi pecho callado,
sé que eras la vida real y, por eso, de mi apartada.

No éramos de cuentos, ni falta que hacía,
pero el mundo injusto tu amor me quita
y en mi alma persiste, terca, ésta verdad:
Un amor no mundano sigue siendo lealtad.


Siempre es grato detenerse en tu obra y sumergirse en la singularidad de tu pluma poeta.
Un eterno abrazo desde los poéticos cielos de este halcon.

 
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