Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
El mundo nunca sabrá
que envalentonadas moscas
corretean por su boca
buscando nerviosas algo que succionar
de sus labios resecos
ni que, hasta hace poco, unas cuantas
iban a parar a su estómago,
cuando aún conservaba algún reflejo,
mitigando por segundos
el doloroso estruendo de sus tripas.
Tampoco echará de menos el mundo
que sudaba y compasivas gotas,
como queriendo ayudar,
acudían a su abrasada garganta.
Pero eso era antes...
Ahora que ya no puede ni moverse
-lo cual el resto del mundo ignora-
las moscas, el sol, los buitres y hasta la tierra
se descaran y exigen su cuerpo.
que envalentonadas moscas
corretean por su boca
buscando nerviosas algo que succionar
de sus labios resecos
ni que, hasta hace poco, unas cuantas
iban a parar a su estómago,
cuando aún conservaba algún reflejo,
mitigando por segundos
el doloroso estruendo de sus tripas.
Tampoco echará de menos el mundo
que sudaba y compasivas gotas,
como queriendo ayudar,
acudían a su abrasada garganta.
Pero eso era antes...
Ahora que ya no puede ni moverse
-lo cual el resto del mundo ignora-
las moscas, el sol, los buitres y hasta la tierra
se descaran y exigen su cuerpo.
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