tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rondan ilustrativos dolores enmohecidos del cuerpo.
Con el rumbear de ciertas paredes convulsas del alma.
El profundo dadivar del viento, posó en su mirada gris.
Quizás volvió al fragor ilusorio en las noches de hastío.
Indolente esmeralda y un ruin escondrijo de musaraña.
Mutará en girasoles de cielo y en trastos vetustos de río.
En muermos colgantes ciñendo el barral grisado y plata.
En azabache rodeando pequeños semblantes mundanos.
Mutará en versos huraños cuando se pierdan los sustos.
Cuando lloviznen sobras de odio sobre una cara dormida.
Allí abra de esconderse el coral rústico y mal sano.
Donde nadie lo encuentre, quizás con gente sin sombra.
Ayudará un desaliento instintivo en la cerrazón del viento.
Un día otro podría ser hoy de malandanza y melaza otrora.
Sostengo daño, mal o lo que fuera, no sería yo sin dolencia.
Absurdas imágenes húmedas recorren placeres dormidos.
Los recuerdos huirán morados a esconderse de mis miedos.
Novelerías sarcásticas atenuarán sin sentidos en las nubes.
Allí vivirán las angustias disruptivas en el bosque del dolor.
Saberme un comediante oscuro, ante el irracional infortunio.
Con el rumbear de ciertas paredes convulsas del alma.
El profundo dadivar del viento, posó en su mirada gris.
Quizás volvió al fragor ilusorio en las noches de hastío.
Indolente esmeralda y un ruin escondrijo de musaraña.
Mutará en girasoles de cielo y en trastos vetustos de río.
En muermos colgantes ciñendo el barral grisado y plata.
En azabache rodeando pequeños semblantes mundanos.
Mutará en versos huraños cuando se pierdan los sustos.
Cuando lloviznen sobras de odio sobre una cara dormida.
Allí abra de esconderse el coral rústico y mal sano.
Donde nadie lo encuentre, quizás con gente sin sombra.
Ayudará un desaliento instintivo en la cerrazón del viento.
Un día otro podría ser hoy de malandanza y melaza otrora.
Sostengo daño, mal o lo que fuera, no sería yo sin dolencia.
Absurdas imágenes húmedas recorren placeres dormidos.
Los recuerdos huirán morados a esconderse de mis miedos.
Novelerías sarcásticas atenuarán sin sentidos en las nubes.
Allí vivirán las angustias disruptivas en el bosque del dolor.
Saberme un comediante oscuro, ante el irracional infortunio.
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