A parte de la habilidad para montar el acróstico, siempre me traen aromas lorquianos tus composiciones.
Gracias por escribir.
Abrazos!
Este acróstico en octosílabos no me fue difícil de componer, lo escribí un poco como de carrerilla, me dedique a ponerme atención para construir la frase del primer verso que, por cierto, salió de mi bolígrafo (lo escribí a mano) por casualidad, luego se me ocurrió lo del acróstico.
Lo que me ha sido difícil es hacer un acróstico con versos endecasílabos, a Ángel le dejé el primer cuarteto de uno de ellos, voy a escribir el primer soneto para que lo veas, no escribo más porque igual algún día lo publico.
Impedir la visita dominguera
mientras voy navegando por la vida
para no ver dolores en la herida
e insistir con traerte hacia mi acera.
Deseo dar a tu alma prisionera
infinidad de suerte en la partida
risueña cuando encuentra la salida
luminosa cual brillo de la hoguera.
Aunque no pueda verte lo presiento
vistiéndote entre el aire y la amapola
inventada por un color del viento.
Salida de un te quiero o un lo siento
intentaré que no te sientas sola
tumbándote en un bello sentimiento.
Lo que me dices sobre los aromas lorquianos será porque lo he leído mucho pero no conozco ningún acróstico de Lorca, a mí lo que me parece algo lorquiano es el tercero, lo de la rosa es obvio por este poema.
La rosa
no buscaba la aurora:
casi eterna en su ramo
buscaba otra cosa.
La rosa
no buscaba ni ciencia ni sombra:
confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.
La rosa
no buscaba la rosa:
Inmóvil por el cielo
¡buscaba otra cosa!
Los colores parece que también le gustaban, sobre todo estaba muy obsesionado con el verde, además está su obra "El color de la poesía".
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde.
También utilizo otras flores en sus poemas como las azucenas y las magnolias (que yo recuerde).
Si ves algo que tenga que ver con Lorca en mis poemas eso me pone muy contento.
Un abrazo Santiago.