Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Siempre sus manos
eran promesas vivas,
sus besos manantiales
de respuestas,
todo era posible
si ella le miraba
porque la lluvia no muere
en los ojos con sed
que recitan lunas
en la madrugada.
Sonaron las campanadas
pariendo cifras alegres
sin cerradura,
ella estaba a su lado
escuchando sus minutos
cautivos de la noche encendida,
empezaron el año
bailando sobre los espejos
de un futuro niño
que nadaba en sus copas,
la música reía en sus zapatos
mientras la ciudad despierta
se emborrachaba de labios
y palabras desnudas.
eran promesas vivas,
sus besos manantiales
de respuestas,
todo era posible
si ella le miraba
porque la lluvia no muere
en los ojos con sed
que recitan lunas
en la madrugada.
Sonaron las campanadas
pariendo cifras alegres
sin cerradura,
ella estaba a su lado
escuchando sus minutos
cautivos de la noche encendida,
empezaron el año
bailando sobre los espejos
de un futuro niño
que nadaba en sus copas,
la música reía en sus zapatos
mientras la ciudad despierta
se emborrachaba de labios
y palabras desnudas.