frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vagando las calles solitarias
de la ciudad dormida,
el distraído caminante
no sabe por qué camina.
Solo medita.
Su mente es un silencio de palabras que riman,
dejando a su paso la estela
de una sutil melodía.
Calle tras calle, sin premeditado destino,
la ciudad camina.
Simplemente camina...
El tiempo no existe,
solo palabras que riman o no riman;
solo sus pasos deambulantes
que no dejan huellas,
aunque dejan vidas.
Detrás va quedando la ciudad dormida;
y al frente, cerrándole el paso,
el mar,
con su música nocturna que fascina.
Ni siquiera se percata de que la ciudad se acaba,
y que la sombra de su cuerpo ya no le sigue,
se pierde en la marea que nos trae la vida.
Detrás han quedado las calles solitarias,
los enamorados semi desnudos que hacen su nido,
los errantes que duermen en cualquier parte;
y en su mente,
sumando palabras que riman o no riman,
acompañadas de una sutil melodía,
solo ha quedado la poesía.
Frank Calle (4/ mayo/ 2020)
de la ciudad dormida,
el distraído caminante
no sabe por qué camina.
Solo medita.
Su mente es un silencio de palabras que riman,
dejando a su paso la estela
de una sutil melodía.
Calle tras calle, sin premeditado destino,
la ciudad camina.
Simplemente camina...
El tiempo no existe,
solo palabras que riman o no riman;
solo sus pasos deambulantes
que no dejan huellas,
aunque dejan vidas.
Detrás va quedando la ciudad dormida;
y al frente, cerrándole el paso,
el mar,
con su música nocturna que fascina.
Ni siquiera se percata de que la ciudad se acaba,
y que la sombra de su cuerpo ya no le sigue,
se pierde en la marea que nos trae la vida.
Detrás han quedado las calles solitarias,
los enamorados semi desnudos que hacen su nido,
los errantes que duermen en cualquier parte;
y en su mente,
sumando palabras que riman o no riman,
acompañadas de una sutil melodía,
solo ha quedado la poesía.
Frank Calle (4/ mayo/ 2020)