Nocturno (cuarta canción de tuna)
Cuando me clavas tu mirada umbrosa
y tu visión constela el firmamento,
encela una ilusión mi sufrimiento
volando leve en brevedad de rosa.
Lejanas luces la ciudad rebosa,
galaxia artificial de mi lamento,
múltiple soledad del pensamiento
si te esfumas fugaz y pudorosa.
Al pie de la alta noche edificada
yago tendido mi guitarra cabe
apoyando bucólicas estrellas.
Y, eterna vibración, cósmica nada,
resuena el cielo que avezado sabe
de mi nocturno afán en pos de ellas.
(Nota. En el undécimo verso apoyando alude a una técnica guitarrística, el apoyado, en la que los dedos índice y medio de la mano derecha descansan, tras tocar una cuerda, posándose en la inmediatamente más grave).
Son sensibles al tacto las estrellas
No sé escribir a máquina sin ellas
(Gerardo Diego, Manual de espumas)
No sé escribir a máquina sin ellas
(Gerardo Diego, Manual de espumas)
Cuando me clavas tu mirada umbrosa
y tu visión constela el firmamento,
encela una ilusión mi sufrimiento
volando leve en brevedad de rosa.
Lejanas luces la ciudad rebosa,
galaxia artificial de mi lamento,
múltiple soledad del pensamiento
si te esfumas fugaz y pudorosa.
Al pie de la alta noche edificada
yago tendido mi guitarra cabe
apoyando bucólicas estrellas.
Y, eterna vibración, cósmica nada,
resuena el cielo que avezado sabe
de mi nocturno afán en pos de ellas.
(Nota. En el undécimo verso apoyando alude a una técnica guitarrística, el apoyado, en la que los dedos índice y medio de la mano derecha descansan, tras tocar una cuerda, posándose en la inmediatamente más grave).
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