Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Llego a la tristeza impenetrable
de tu aliento,
y llego tarde.
Grito tus silencios en la noche,
y hablo solo.
Tanto te quise que te odio,
y te amo por entero y por mis faltas.
La indignidad humana
trazó nuevas fronteras
y dividió el territorio
del amor, de las miserias,
borró los horizontes de mi entrega,
alejándome de ti y de tus entrañas.
Y hoy, después de mil pasados,
volvemos a vernos,
llenos de tiritas,
de jirones, de retrasos,
y encuentro tu alma escayolada
y mil voces que gritan
que no he de encontrar ya nada.
Pero me obstino,
nunca confié en las cartas,
y alumbro con faroles
los envites que me alcanzan.
Porque te quise te quiero,
y porque te quise me ahogo
en la profundidad de tus llagas.
de tu aliento,
y llego tarde.
Grito tus silencios en la noche,
y hablo solo.
Tanto te quise que te odio,
y te amo por entero y por mis faltas.
La indignidad humana
trazó nuevas fronteras
y dividió el territorio
del amor, de las miserias,
borró los horizontes de mi entrega,
alejándome de ti y de tus entrañas.
Y hoy, después de mil pasados,
volvemos a vernos,
llenos de tiritas,
de jirones, de retrasos,
y encuentro tu alma escayolada
y mil voces que gritan
que no he de encontrar ya nada.
Pero me obstino,
nunca confié en las cartas,
y alumbro con faroles
los envites que me alcanzan.
Porque te quise te quiero,
y porque te quise me ahogo
en la profundidad de tus llagas.