Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La verdad nunca entendimos
este amor que nos quemaba,
nuestras almas arrasaba
y mejor nos despedimos,
los dos la espalda le dimos
a aquel amor verdadero,
vimos con gesto sincero
a un floreciente horizonte
y le dimos pasaporte
a ese cariño viajero.
Nunca te fue suficiente
el saber cuanto te quiero
y una tarde de febrero
te perdiste entre la gente,
para ti era más urgente
dejar todo abandonado,
los sueños hiciste a un lado,
de tu vida me apartaste
y junto a otro te marchaste
dejando todo olvidado.
Y así el amor nos guardamos
cada quien en su equipaje
y separados el viaje
cada quien lo comenzamos,
nuestras miradas cruzamos
en forma de despedida
pues la inminente partida
estaba ya programada,
no quisimos hacer nada
para corregir la vida.
este amor que nos quemaba,
nuestras almas arrasaba
y mejor nos despedimos,
los dos la espalda le dimos
a aquel amor verdadero,
vimos con gesto sincero
a un floreciente horizonte
y le dimos pasaporte
a ese cariño viajero.
Nunca te fue suficiente
el saber cuanto te quiero
y una tarde de febrero
te perdiste entre la gente,
para ti era más urgente
dejar todo abandonado,
los sueños hiciste a un lado,
de tu vida me apartaste
y junto a otro te marchaste
dejando todo olvidado.
Y así el amor nos guardamos
cada quien en su equipaje
y separados el viaje
cada quien lo comenzamos,
nuestras miradas cruzamos
en forma de despedida
pues la inminente partida
estaba ya programada,
no quisimos hacer nada
para corregir la vida.