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Nosotros

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Nosotros, el tornillo de la tijera que corta al rayo,
esquilamos el miedo de la tormenta,
tan oscuros por sabernos túnel conectado,
corriente luminífera a punto de pestañear un estallido.

Nosotros, la noche, con el olfato encendido de papilas,
nos iluminamos a tientas la nata del fermento,
manzana que recorre una verde trayectoria
hasta probar con labios lentos su dulzura efervescente
y borracha hasta las doce de ayer nunca.

Nosotros, rebosantes y derramados,

pasamos de lo vacío a lo lleno, de la sombra al trance,
andamos por las ramas de nuestros dedos sumergidos,
con tanto cauce y tanta causa, arbolados, desmadrados,
nos bebemos el filo de las hojas cortadas
del ser mismo de la sed, tórtola de pulso, río de sangre,
nido y remanso: lo que fue nacer es siempre alumbrar.

Nosotros, tan insaciables de nosotros, indomesticables,
somos del aire y nos vestimos de lo que quiera el aire
que siempre nos quiere desvestidos más que desnudos,
porque amanece y nos vamos a hacernos horas,
atrapados en la milpa del tiempo, esperamos la siega,
tortillas de maíz remojadas en leche, espiga y rebaño,
un grupo de dos, agua y semilla hasta germinar en uno,
no dos, nodo, no no porque sí, el árbol y el arroyo.

Nosotros, nosotros hasta donde nos alcance alcanzarnos,
con nuestras palabras de amor y de urgencia, recorremos
las ondas del aire, la luz, el sonido y las cuerdas
para abrazarnos en todas direcciones, siempre al levante,
hasta un existir que nos supera,
hasta el no retorno donde el verbo no se hace carne,
ni viento, ni frio, ni residencia, ni molde de nada, sino

nosotros: el tornillo del rayo que corta a las tijeras.

23 de octubre de 2025
 
Última edición:
Nosotros, el tornillo de la tijera que corta al rayo,
esquilamos el miedo de la tormenta,
tan oscuros por sabernos túnel conectado,
corriente luminífera a punto de pestañear un estallido.

Nosotros, la noche, con el olfato encendido de papilas,
nos iluminamos a tientas la nata del fermento,
manzana que recorre una verde trayectoria
hasta probar con labios lentos su dulzura efervescente
y borracha hasta las doce de ayer nunca.

Nosotros, rebosantes y derramados,

pasamos de lo vacío a lo lleno, de la sombra al trance,
andamos por las ramas de nuestros dedos sumergidos,
con tanto cauce y tanta causa, arbolados, desmadrados,
nos bebemos el filo de las hojas cortadas
del ser mismo de la sed, tórtola de pulso, río de sangre,
nido y remanso: lo que fue nacer es siempre alumbrar.

Nosotros, tan insaciables de nosotros, indomesticables,
somos del aire y nos vestimos de lo que quiera el aire
que siempre nos quiere desvestidos más que desnudos,
porque amanece y nos vamos a hacernos horas,
atrapados en la milpa del tiempo, esperamos la siega,
tortillas de maíz remojadas en leche, espiga y rebaño,
un grupo de dos, agua y semilla hasta germinar en uno,
no dos, nodo, no no porque sí, el árbol y el arroyo.

Nosotros, nosotros hasta donde nos alcance alcanzarnos,
con nuestras palabras de amor y de urgencia, recorremos
las ondas del aire, la luz, el sonido y las cuerdas
para abrazarnos en todas direcciones, siempre al levante,
hasta un existir que nos supera,
hasta el no retorno donde el verbo no se hace carne,
ni viento, ni frio, ni residencia, ni molde de nada, sino

nosotros: el tornillo del rayo que corta a las tijeras.

23 de octubre de 2025
Eso de dejarse enrollar y desenrollar en la palabra, con el frío del maíz y el rescoldo del humo. Que bonito se te da el verso que me alumbra la noche. Un gustazo leerte.
 
Nosotros, el tornillo de la tijera que corta al rayo,
esquilamos el miedo de la tormenta,
tan oscuros por sabernos túnel conectado,
corriente luminífera a punto de pestañear un estallido.

Nosotros, la noche, con el olfato encendido de papilas,
nos iluminamos a tientas la nata del fermento,
manzana que recorre una verde trayectoria
hasta probar con labios lentos su dulzura efervescente
y borracha hasta las doce de ayer nunca.

Nosotros, rebosantes y derramados,

pasamos de lo vacío a lo lleno, de la sombra al trance,
andamos por las ramas de nuestros dedos sumergidos,
con tanto cauce y tanta causa, arbolados, desmadrados,
nos bebemos el filo de las hojas cortadas
del ser mismo de la sed, tórtola de pulso, río de sangre,
nido y remanso: lo que fue nacer es siempre alumbrar.

Nosotros, tan insaciables de nosotros, indomesticables,
somos del aire y nos vestimos de lo que quiera el aire
que siempre nos quiere desvestidos más que desnudos,
porque amanece y nos vamos a hacernos horas,
atrapados en la milpa del tiempo, esperamos la siega,
tortillas de maíz remojadas en leche, espiga y rebaño,
un grupo de dos, agua y semilla hasta germinar en uno,
no dos, nodo, no no porque sí, el árbol y el arroyo.

Nosotros, nosotros hasta donde nos alcance alcanzarnos,
con nuestras palabras de amor y de urgencia, recorremos
las ondas del aire, la luz, el sonido y las cuerdas
para abrazarnos en todas direcciones, siempre al levante,
hasta un existir que nos supera,
hasta el no retorno donde el verbo no se hace carne,
ni viento, ni frio, ni residencia, ni molde de nada, sino

nosotros: el tornillo del rayo que corta a las tijeras.

23 de octubre de 2025
Al borde del surrealismo, y siempre con un arsenal de recursos para decir, y más para insinuar, incluso para sugerir una imagen, un tono, una soledad o un nosotros, allí donde no había.
Siempre es bueno recalar en tus versos y participar de la novedad de tu expresión.
Gran abrazo compadre.
 
Eso de dejarse enrollar y desenrollar en la palabra, con el frío del maíz y el rescoldo del humo. Que bonito se te da el verso que me alumbra la noche. Un gustazo leerte.
Eres un encanto, amiga Luciana. Mil gracias por pasarte por aquí y dejar tanto. Yo, con mucho respeto, te regaló una calaverita de la temporada. ¡Qué vivan los muertos!

Calaverita a Luciana

Pobre mi amiga Luciana,
la dama de los sonetos,
tempranito en la mañana
vio llegar un esqueleto
al rejal de su ventana.

Vengo a llevarte, señora
—dijo la mugre Catrina—,
al sitio de tu última hora,
donde lo vivo termina,
donde se sufre y se llora.

¡Vete mucho a la chingada
—respondióle la poetisa—,
pinche Seca amortajada!
No me matas ni de risa
ni me quitas lo bailada.

El pez muere por la boca,
como dicen en mi aldea,
y aunque te quites, te toca.
Ya Lucy baila con la Fea…
¡y los huesos le disloca!


PS. Perdón por lo de "Lucy", sé que lo detestas, pero son cosas del metro. Es decir, de escribir en el metro de CDMX, porque viene a la Central de Abastos a comprar lo de la ofrenda, y eso eso de contar sílabas con cinco dedos es de locos (los otros cinco los tengo resguardando la flaca cartera). Ah, y los acentos. Eso ya es avaricia, ja, ja. Abrazos.
 
Al borde del surrealismo, y siempre con un arsenal de recursos para decir, y más para insinuar, incluso para sugerir una imagen, un tono, una soledad o un nosotros, allí donde no había.
Siempre es bueno recalar en tus versos y participar de la novedad de tu expresión.
Gran abrazo compadre.
A veces, buen amigo Nico, buscas lo que es un "nosotros", no un "tú y yo", cuando no es viernes de fiesta, sino la hora de mal dormir en viernes a las once de la noche. Y en lugar de abrazarte al lado vacío de la cama, abrazas esa conjunción de verbos un poco vagos, más que tontos, que descifran hasta lo no dicho. No dejas de estar solo con las primeras horas de tu viernes desangelado, pero igual sigues muy bien acompañado. Y lo escribes, o tratas de escribirlo.

Qué méndigo gusto me da que vengas, cabronazo. Date, por favor, tus vueltas a nuestra Romi de nadie, y riega sus felices macetas. No sea que las encuentre muertas cuando regrese de sus vacaciones en el infierno, y nos toque madriza a todes. "Así me querés, pelotudo", ja,ja. Y tú sangrando.
 
Nosotros, el tornillo de la tijera que corta al rayo,
esquilamos el miedo de la tormenta,
tan oscuros por sabernos túnel conectado,
corriente luminífera a punto de pestañear un estallido.

Nosotros, la noche, con el olfato encendido de papilas,
nos iluminamos a tientas la nata del fermento,
manzana que recorre una verde trayectoria
hasta probar con labios lentos su dulzura efervescente
y borracha hasta las doce de ayer nunca.

Nosotros, rebosantes y derramados,

pasamos de lo vacío a lo lleno, de la sombra al trance,
andamos por las ramas de nuestros dedos sumergidos,
con tanto cauce y tanta causa, arbolados, desmadrados,
nos bebemos el filo de las hojas cortadas
del ser mismo de la sed, tórtola de pulso, río de sangre,
nido y remanso: lo que fue nacer es siempre alumbrar.

Nosotros, tan insaciables de nosotros, indomesticables,
somos del aire y nos vestimos de lo que quiera el aire
que siempre nos quiere desvestidos más que desnudos,
porque amanece y nos vamos a hacernos horas,
atrapados en la milpa del tiempo, esperamos la siega,
tortillas de maíz remojadas en leche, espiga y rebaño,
un grupo de dos, agua y semilla hasta germinar en uno,
no dos, nodo, no no porque sí, el árbol y el arroyo.

Nosotros, nosotros hasta donde nos alcance alcanzarnos,
con nuestras palabras de amor y de urgencia, recorremos
las ondas del aire, la luz, el sonido y las cuerdas
para abrazarnos en todas direcciones, siempre al levante,
hasta un existir que nos supera,
hasta el no retorno donde el verbo no se hace carne,
ni viento, ni frio, ni residencia, ni molde de nada, sino

nosotros: el tornillo del rayo que corta a las tijeras.

23 de octubre de 2025
No seas tan lloroncito y baboso, Flaco jajaj

No, en serio: yo no sé nada de estas babosidades, nada de ese tal nosotros ni del vosotros...
Lo que sí sé es que me gusta leerte (y quererte) así: dulcecito re, babosito pior.

Abrazo, chanclazo y otro abrazo.
 
Qué méndigo gusto me da que vengas, cabronazo. Date, por favor, tus vueltas a nuestra Romi de nadie, y riega sus felices macetas. No sea que las encuentre muertas cuando regrese de sus vacaciones en el infierno, y nos toque madriza a todes. "Así me querés, pelotudo", ja,ja. Y tú sangrando.
"Sí, así me quieren, pelotudos soretosos".
Ay de ustedes cuando no (me) cuiden mi jardincito (no el de corazoncitos y mariposas, el importante).
Este finde les hago llegar el recuerdito que les llevo de mis vacaciones, conchudos.
 
Última edición:
Eres un encanto, amiga Luciana. Mil gracias por pasarte por aquí y dejar tanto. Yo, con mucho respeto, te regaló una calaverita de la temporada. ¡Qué vivan los muertos!

Calaverita a Luciana

Pobre mi amiga Luciana,
la dama de los sonetos,
tempranito en la mañana
vio llegar un esqueleto
al rejal de su ventana.

Vengo a llevarte, señora
—dijo la mugre Catrina—,
al sitio de tu última hora,
donde lo vivo termina,
donde se sufre y se llora.

¡Vete mucho a la chingada
—respondióle la poetisa—,
pinche Seca amortajada!
No me matas ni de risa
ni me quitas lo bailada.

El pez muere por la boca,
como dicen en mi aldea,
y aunque te quites, te toca.
Ya Lucy baila con la Fea…
¡y los huesos le disloca!


PS. Perdón por lo de "Lucy", sé que lo detestas, pero son cosas del metro. Es decir, de escribir en el metro de CDMX, porque viene a la Central de Abastos a comprar lo de la ofrenda, y eso eso de contar sílabas con cinco dedos es de locos (los otros cinco los tengo resguardando la flaca cartera). Ah, y los acentos. Eso ya es avaricia, ja, ja. Abrazos.

Calaverita a Pedro.

catrina-2.jpg

Al Pedro que es de Pachuca
una chava le hizo señas
era muy flaca y sin greñas
pero traía peluca
-órale ya ligué ruca-
pensó muy emocionado.
-¿mamacita adónde vamos ?
¿una cheve nos tomamos?-
-mejor vamos a otro lado
donde ya solo hay pasado-

-¡Ah jijo!, no, pos yo paso
yo ya sé a donde me invita
ese lugar hoy me irrita,
quería darme el sorpasso,
lo nuestro ya es un fracaso-
La chava se puso triste
y Pedro que es compasivo
pensó: - yo solo, no vivo-
al amor no se resiste,
se decide, -pos ya fuiste.


 
Última edición:
No seas tan lloroncito y baboso, Flaco jajaj

No, en serio: yo no sé nada de estas babosidades, nada de ese tal nosotros ni del vosotros...
Lo que sí sé es que me gusta leerte (y quererte) así: dulcecito re, babosito pior.

Abrazo, chanclazo y otro abrazo.

No mientas, carnala Roninovski, que te conozco de años y sé que eres experta catadora de azúcar en la baba; y no por hipoglucemia, sino por conchuda y mañosa, ja, ja. Deja la puñeta, sal del clóset y dile al mundo que eres fan de Neruda.

Gracias, gracias, gracias las que te adornan cada que pasas y comentas. Di no a los chanclazos, sí a los abrazos.

"Sí, así me quieren, pelotudos soretosos".
Ay de ustedes cuando no (me) cuiden mi jardincito (no el de corazoncitos y mariposas, el importante).
Este finde les hago llegar el recuerdito que les llevo de mis vacaciones, conchudos.

Y ya no reniegues, mira que también te hice tu calaverita con harto amor, aunque no lo merezcas por insensible, ay, ay...


Calaverita a la Romina

Por Córdoba la Calaca
busca en cada cantina
la cura pa’ su resaca
en brazos de la Romina,
la poeta más demoniaca
del porro y la anfetamina,
pa’ llevarla hasta su hamaca
y hacerle cosas cochinas:
nadota del mete-saca,
solo versos de sacarina.

Mas la piba cordobesa
gusta de los cordobesos
de muy dudosa belleza:
no importa si es feo, gil, obeso
o sin luces en la cabeza,
si tiene grande en exceso...

¡el barril de la cerveza!
o si es chico, que sea grueso…
¡el bistec de la hamburguesa
o el bolsillo de los pesos!

Pobrecita la Catrina,
ya le dieron calabazas,
mejor diremos zapallos,
como en allí en la Argentina.
La Flaca llora en la plaza,
y no le canta ni el gallo,
por culpa de la Romina
que hoy escapó de su casa
con un poeta uruguayo
que no rima, pero le atina…

¡a la quiniela de caballos!
 
Calaverita a Pedro.

catrina-2.jpg

Al Pedro que es de Toluca
una chava le hizo señas
era muy flaca y sin greñas
pero traía peluca
-órale ya ligué ruca-
pensó muy emocionado.
-¿mamacita adónde vamos ?
¿una cheve nos tomamos?-
-mejor vamos a otro lado
donde ya solo hay pasado-

-A jijo, no, pos yo paso
yo ya sé a donde me invita
ese lugar hoy me irrita,
quería darme el sorpasso,
lo nuestro ya es un fracaso-
La chava se puso triste
y Pedro que es compasivo
pensó: - yo solo, no vivo-
al amor no se resiste,
se decide, -pos ya fuiste.


¡Ahhhh! Muchas gracias, querida Luciana, qué detallazo. Me encantan las calaveritas literarias desde que las leía en los libros de la primaria. No soy de Toluca, sino de Pachuca, pero el chiste es que rime, ja, ja. Un gran abrazo.
 
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