Hay quienes atesoran, ese calor humano;
los que esperan, constelados,
por esas calles ebrias de sueños…
nuestras hogueras del compartir , y las escuelas de aves;
las panteras de arcoíris , en las transiciones de la montaña…
hay un perro alado, que va buscando , una princesa…
las risas por el trueno,
y el rumbo de los veleros, por lo inexplicable…
las pizcas de tabaco, al sol;
la meditación, en trincheras y escamas…
castañuelas por la altura, trompetas de la primavera,
y jardines que abruman, cuando ella abre sus cortinas…
los hirvientes bullicios de sus cosas;
o esa, nuestra suerte, como un susurro,
por los caminos de tinta y guayaba.
los que esperan, constelados,
por esas calles ebrias de sueños…
nuestras hogueras del compartir , y las escuelas de aves;
las panteras de arcoíris , en las transiciones de la montaña…
hay un perro alado, que va buscando , una princesa…
las risas por el trueno,
y el rumbo de los veleros, por lo inexplicable…
las pizcas de tabaco, al sol;
la meditación, en trincheras y escamas…
castañuelas por la altura, trompetas de la primavera,
y jardines que abruman, cuando ella abre sus cortinas…
los hirvientes bullicios de sus cosas;
o esa, nuestra suerte, como un susurro,
por los caminos de tinta y guayaba.