Nuestro amor

Andrea Henao

Poeta recién llegado
Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.

Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.

Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.

Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.
 
Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.

Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.

Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.

Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.
Que bonito encuentro donde el fuego del amor calienta alma y cuerpo. Me gustó tu poema.
 
Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.

Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.

Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.

Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.


Andrea, cuanto amor, romance,
y pasión en tus letras, felicito
tu grandiosa pluma, todo un disfrute.

Besitos dulces
Siby
 
Bienvenida Andrea, buen inicio en el portal compartiendo sentires en esta composición que nos ofreces como primicia y muestra de tu obra poética.

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Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.

Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.

Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.

Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.
Necesidad de ese amor encontrado, desnudez frente a esas inclimencias
para en el manglar de las formas consensuar esa entrega despierta
y esencial. el poema atraa y deja un calor pleno de anudadas formas
reales. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.

Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.

Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.

Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.


Es un escrito lleno de imágenes y símbolos que lo embellecen. Un gusto leerte, saludos desde Bogotá
 

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