Andrea Henao
Poeta recién llegado
Nuestros ojos se encontraron
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.
Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.
Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.
Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.
en una mirada penetrante,
donde el único testigo
era la luz de la luna y
una díminuta vela.
Era una noche de invierno
nuestros cuerpos temblaban de frío,
pero había un delirio interior,
una pasión desbordada y
alteraba nuestros sentidos.
Y... de repente, en un momento de amor nos encontramos sín sábanas,
sin tabúes, sin miedos
desafiando el frío invierno,
no teníamos más que nuestro calor.
Y... sin importar nada
sin esperar nada,
fue allí donde entendimos
que sólo nos necesitamos
el uno al otro.