Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Estaba cansado, el día agotador, le obligó a descansar aunque tenía cosas importantes pendientes.
Su cuerpo cedía y al dejar su cabeza en la almohada sus ojos se cerraron pero seguía viendo las tareas sin hacer. De pronto se vio a si mismo en su despacho, archivando, llamadas teléfonicas, firmas y contestaciones unas cuantas cartas.
Al empezar el día siguiente, tomo un café rápido y marchó a realizar las tareas pendientes
pero comprobó con asombro, que todo estaba hecho.
Ese día, termino en urgencias con un infarto. Le obligaron a estar nueve días de descanso.
Rosario de Cuenca Esteban
Su cuerpo cedía y al dejar su cabeza en la almohada sus ojos se cerraron pero seguía viendo las tareas sin hacer. De pronto se vio a si mismo en su despacho, archivando, llamadas teléfonicas, firmas y contestaciones unas cuantas cartas.
Al empezar el día siguiente, tomo un café rápido y marchó a realizar las tareas pendientes
pero comprobó con asombro, que todo estaba hecho.
Ese día, termino en urgencias con un infarto. Le obligaron a estar nueve días de descanso.
Rosario de Cuenca Esteban