Nueve.

Hubo un portal entre sus ojos y los míos.

De verdad lo hubo.

¡De verdad que si lo hubo!

Hubo retina, pupila y brillo.

Su baile sentimental tuvo una seguridad futura.

Un amanecer eterno.

Un amanecer eterno.

Un amanecer eterno.

¡Ahora somos lo eterno en el instante!
Ese eterno instante final, es como apreciar una apertura amorosa y unica,
establecer pues asi un punte entre los dedos de los sentimientos que
buscan. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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