Old Soul
Poeta adicto al portal
Tal vez, si me vuelven a encerrar,
esta vez no salga,
la última vez descubrí,
por mi compañero,
que con los hierros de la litera
y una sábana
te sacan en camilla
aunque sea hacia la morgue.
Tal vez, la próxima vez,
no aguante,
y sea yo quien la anude
y me ponga como él
a tirar, arrastrándome,
y me dé por convulsionar
mientras me meo y defeco,
y me salga por la boca,
como a él,
una baba blanca.
No volveré a gritar
en el pabellón psiquiátrico,
con una inyección
de haloperidol,
ese veneno,
corriendo por mis venas.
Con el estómago encogido,
con el cuerpo engarrotado,
babeando sin parar,
entre temblores.
¡Qué no estoy loco!
¡Qué me suelten!
Mientras todos,
mis compañeros y los funcionarios,
se ríen de mí
porque me he meado encima.
esta vez no salga,
la última vez descubrí,
por mi compañero,
que con los hierros de la litera
y una sábana
te sacan en camilla
aunque sea hacia la morgue.
Tal vez, la próxima vez,
no aguante,
y sea yo quien la anude
y me ponga como él
a tirar, arrastrándome,
y me dé por convulsionar
mientras me meo y defeco,
y me salga por la boca,
como a él,
una baba blanca.
No volveré a gritar
en el pabellón psiquiátrico,
con una inyección
de haloperidol,
ese veneno,
corriendo por mis venas.
Con el estómago encogido,
con el cuerpo engarrotado,
babeando sin parar,
entre temblores.
¡Qué no estoy loco!
¡Qué me suelten!
Mientras todos,
mis compañeros y los funcionarios,
se ríen de mí
porque me he meado encima.