JAIME
Poeta adicto al portal
Obseso repetitivo
Me gasto en la urdimbre sinuosa
de tu cintura.
En lo solitario de esa cintura que no está me gasto.
Viene el telar de hilar estrellas remotas,
de hilar reflejos lunares, de urdir
tu tersa piel de nuevo, de someter-
me a cavar y cavar el foso con las uñas y
arrojarme, patéticamente arrojarme
a ver las estrellas;
y me gasto.
¿Serán las edades venideras seguir
bebiendo de tu calostro y navegar
por esta vía láctea
abrazado a tu cintura?
Cae la tormenta y me gasto.
Froto piedra contra piedra y me gasto.
En cada esquina no estás y me gasto.
Tomo el pisco de rigor y me gasto.
Espero a Nadie que no viene y me gasto.
En lo solitario
de esa cintura que no está me gasto.
Me gasto en la urdimbre sinuosa
de tu cintura.
En lo solitario de esa cintura que no está me gasto.
Viene el telar de hilar estrellas remotas,
de hilar reflejos lunares, de urdir
tu tersa piel de nuevo, de someter-
me a cavar y cavar el foso con las uñas y
arrojarme, patéticamente arrojarme
a ver las estrellas;
y me gasto.
¿Serán las edades venideras seguir
bebiendo de tu calostro y navegar
por esta vía láctea
abrazado a tu cintura?
Cae la tormenta y me gasto.
Froto piedra contra piedra y me gasto.
En cada esquina no estás y me gasto.
Tomo el pisco de rigor y me gasto.
Espero a Nadie que no viene y me gasto.
En lo solitario
de esa cintura que no está me gasto.