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¡Octavas Maravillas!

Frankos Roda

Poeta recién llegado
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
 
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
Hermosos y delicados serventesios, plenos de poesía.
Un abrazo.
 
Hermosos y delicados serventesios, plenos de poesía.
Un abrazo.
Agradecido por tu amable comentario, Malco. Este es de los de mediados, rescatado del cajón desastre y retocado un poco. Creo que fue Cela quien dijo que los escritos, cuando se revisan, siempre suelen modificarse en parte. Yo suelo pecar de esta falta de ética a mis principios literarios.

Afectivo abrazo.

Frankos
 
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
Originales versos!
 
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
Me gustó esa descripción de la vestimenta en términos usados en traducciones de los textos griegos, como la Odisea. Bueno, fue donde yo encontré peplo, coturnos, cendales. Hermoso soneto. Un gusto leerle. Luciana.
 
Agradecido por su paso, Luciana. Posiblemente dichos términos vengan de textos griegos. Leo bastante a los clásicos antiguos y no tan antiguos, y de ellos siempre hay palabras que llaman mi atención.

Afectos.

Frankos
 
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
¡Ves, amada mía, partir la aurora
y al sol naciente de dorados rayos…!
¡Oyes el trino del ave cantora
silbándole a su amor los dulces mayos…!



¡Ves al retoño de la vid que llora
y a los brotes frescos de tiernos tallos…!
¡Oyes gemir al viento cuando implora
bailar tu peplo, descubrir sus fallos...!

Coturnos elegantes encintados
escalan en tus suaves pantorrillas,
cendales en tu pecho aprisionados
descienden desde el talle a las rodillas.



Sonrientes hoy las dichas de los hados,
del barro y maravillas... ¡Sus costillas!
Bella obra donde las sonrisas de los hados dejan todavía ver los brotes
de un amor que se oye en esencias. me ha gustado. saludos de luzyabsenta
 
Estimado Luzyabsenta, gracias por dejar tu amable comentario en mi pequeño espacio. Hay días en los que la mañana se despereza con buenas sensaciones, si después el resto transcurre genial, la noche invitará al sueño tibio de la inspiración, o al profundo y agradable descanso que nos ofrecen los hados.
Afectos, poeta.

Frankos
 

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