Oda a la muerte de mi revolución
Yo nací rebelde,
un día
conocí la pobreza de las casas del norte
y a partir de alli todos los días me conocieron
aun así
quise lo mejor para mi.
De la injusticia que tanto frecuento
busque lo que es justo para todos,
para unos pocos
y me revolucione,
vivi por años
y por la tierra andube
el sol ardiente
de mi juventud
volcó mi sangre
como lanza frenética
sobre la injusta acción de los otros.
Yo que no tenia pan que compartir,
salí a buscar peces.
No importa que la personas no vean
el sudor que el amor derrama,
un amor general,
que no conoce de dueños
o pocos ,
ni muchos.
Pero que puedo yo hacer?
si el hombre se consume
en un abrazo de enemigos,
si el odio se traga
todas la palabras
dejando vacías y secas
las gargantas de
quienes hacen del bien
un mundo.
No,
el mundo no quiere cambiar
busca quemar la peste
que sobre su suelo habita.
El mundo se muele en su carcajada
de sangre.
Con esa verdad escupida
en medio de la vida
murió mi revolución,
sin dejar nada en pie,
todo en ruinas.
Pero aun,
erguido,
una parte rebelde
sobrevive al asecho,
arrinconada en mi vida.
Por que no toda
la maldad sobrevive
ni todo el temporal de injusticias
se bate certero.
Aquí aun resiste un pecho
para hacerle frente
con estirpe y furia.
Por que aun en el mas escondido rincón
del cono de sombras
en que vivimos,
late una luz.
Yo, con el cadáver de tanto rajado sueño
viviendo detrás de mi enemigo
derrotado algunas veces,
dolorido
mas sabio Tal vez,
Abolido,
No voy a llorar.
Yo nací rebelde,
un día
conocí la pobreza de las casas del norte
y a partir de alli todos los días me conocieron
aun así
quise lo mejor para mi.
De la injusticia que tanto frecuento
busque lo que es justo para todos,
para unos pocos
y me revolucione,
vivi por años
y por la tierra andube
el sol ardiente
de mi juventud
volcó mi sangre
como lanza frenética
sobre la injusta acción de los otros.
Yo que no tenia pan que compartir,
salí a buscar peces.
No importa que la personas no vean
el sudor que el amor derrama,
un amor general,
que no conoce de dueños
o pocos ,
ni muchos.
Pero que puedo yo hacer?
si el hombre se consume
en un abrazo de enemigos,
si el odio se traga
todas la palabras
dejando vacías y secas
las gargantas de
quienes hacen del bien
un mundo.
No,
el mundo no quiere cambiar
busca quemar la peste
que sobre su suelo habita.
El mundo se muele en su carcajada
de sangre.
Con esa verdad escupida
en medio de la vida
murió mi revolución,
sin dejar nada en pie,
todo en ruinas.
Pero aun,
erguido,
una parte rebelde
sobrevive al asecho,
arrinconada en mi vida.
Por que no toda
la maldad sobrevive
ni todo el temporal de injusticias
se bate certero.
Aquí aun resiste un pecho
para hacerle frente
con estirpe y furia.
Por que aun en el mas escondido rincón
del cono de sombras
en que vivimos,
late una luz.
Yo, con el cadáver de tanto rajado sueño
viviendo detrás de mi enemigo
derrotado algunas veces,
dolorido
mas sabio Tal vez,
Abolido,
No voy a llorar.