Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
El río me arrastra en su flujo,
me dejo llevar, lo navego,
y no sé si luego me arrastre impetuoso,
mas siento de nuevo la vida.
La vida que estaba acabada
surgió con botón reluciente y aroma sencillo
y quiero otra vez su regalo, su ofrenda de plata.
Pues es dulce ofrenda y la vivo
cantándole al día, y al viento, y la oruga,
al árbol enhiesto y su sol, al perro y al hombre.
Con canto al amor que es motor de las almas,
aún si mi paso es ya lerdo y tardío.
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