Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Encadenada a una falúa sin timón ni timonel,
celebro aquelarres en proa y popa,
aislando el deseo de ahogar retinas fosilizadas.
Quién dice que no puedes renacer cada día,
sólo hay que posar las alas en tu nido de rubíes para hallar,
ese derramar de sensaciones que afloja párpados y hombros
deslizando la belleza de tu alma por mi espalda.
¡Dioses!, invoco al Olimpo que libere
este magma incandescente que solidifica mis entrañas.
...esa dulzura de lamentos, de ausencias, de emociones,
resquebraja mis retinas cuando escucho tus susurros etéreos.
Sigues aquí porque me nutro de tu esencia,
aunque a veces quiera arrojarte al vacío,
a esa nada que imploro me permita respirar.
Pero eres más fuerte que el viento
que arrastra mi falúa a la deriva de tu mar.
Última edición: