A los Profs. Don Francisco Sánchez Santos y Dña. Milagros García Blanco.
¡OH CHARRA DEL ALMA!
¡Oh tierra charra del alma,
mi corazón has llenado!
¡Oh Salamanca de niño,
de los recuerdos más gratos:
vívida es la memoria
de sus calles y palacios:
Plaza Mayor, Canalejas,
Santo Domingo, San Marcos,
Carretera de Zamora,
Sánchez Llevot y a dos pasos
esa Plaza del Campillo
con los bronces por notarios
de nuestros juegos de niños
con el colegio a su lado,
el Francisco de Vitoria,
por el que no pasan años;
jugar en la Alamedilla
teniendo el cielo en la mano;
domingos en Gargabete,
qué bien sabía el hornazo,
y el Carrusel Deportivo
que se oía por la radio.
La Misa en la Clerecía
con Las Conchas justo a un paso,
las hermosas catedrales,
Tormes y el Puente Romano,
el gran Palacio de Anaya
con la merienda en la mano,
de compañero mi padre
sobre mi hombro su brazo.
¡Ay, Salamanca, la blanca,
de ti me marché llorando
tú que fuiste así de madre
y espléndida en el regalo,
dándome tú, más que amigos,
los más nobles dos hermanos,
que mi alma así los tiene
benditos a Mila y Paco!
Salva Glez. Moles
16/12/2025
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