¡OH JERUSALÉN!
Aún Jerusalén tus piedras cantan
a la entrada triunfal del Dios más vivo;
qué pronto lo olvidaste, ya cautivo,
si tus sólidos muros se quebrantan.
Aunque por esos campos aún se plantan,
ninguno crecerá tan santo olivo
que regó con su sangre; fugitivo
el traidor, pues las treinta lo atragantan.
Oh gran Jerusalén cómo resistes,
y cómo de esplendor aún te vistes
brillando como brillas sin capuz.
Será porque se ve en el horizonte
el perfil de una cruz sobre aquel monte
que toda te ilumina con su Luz.
Salva González Moles.
3/4/2026
Aún Jerusalén tus piedras cantan
a la entrada triunfal del Dios más vivo;
qué pronto lo olvidaste, ya cautivo,
si tus sólidos muros se quebrantan.
Aunque por esos campos aún se plantan,
ninguno crecerá tan santo olivo
que regó con su sangre; fugitivo
el traidor, pues las treinta lo atragantan.
Oh gran Jerusalén cómo resistes,
y cómo de esplendor aún te vistes
brillando como brillas sin capuz.
Será porque se ve en el horizonte
el perfil de una cruz sobre aquel monte
que toda te ilumina con su Luz.
Salva González Moles.
3/4/2026
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