Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hijos míos:
Le pedí a nuestro ángel los cuidara,
ya que yo no puedo a hacerlo.
Le pedí les diera un abrazo,
ya que yo no puedo tenerlo.
Le pedí los protegiera,
aunque yo no estoy ahí para verlo.
Sé que los cobija con sus alas
y mientras duermen los abraza,
se queda siempre a su lado,
especialmente cuando algo les pasa.
Les hace compañía aún en las noches más frías.
Los hace volver a sus pasos,
cada vez que se alejan del lazo.
Les dice que "todo a su tiempo"
para evitarles lamentos.
Los escucha cuando están en soledad,
aunque no quieran ni hablar.
Los anima a volverlo a intentar
aunque no puedan volar.
Camina con ustedes a su lado,
pues en sus almas lo llevan tatuado.
Mis niños:
Cada noche le pido a Dios los bendiga.
Y ya me siento tranquila,
porque sé que su PAPI los cuida.
Sonrío pensando en nuestro ángel...
mientras me quedo dormida.
Le pedí a nuestro ángel los cuidara,
ya que yo no puedo a hacerlo.
Le pedí les diera un abrazo,
ya que yo no puedo tenerlo.
Le pedí los protegiera,
aunque yo no estoy ahí para verlo.
Sé que los cobija con sus alas
y mientras duermen los abraza,
se queda siempre a su lado,
especialmente cuando algo les pasa.
Les hace compañía aún en las noches más frías.
Los hace volver a sus pasos,
cada vez que se alejan del lazo.
Les dice que "todo a su tiempo"
para evitarles lamentos.
Los escucha cuando están en soledad,
aunque no quieran ni hablar.
Los anima a volverlo a intentar
aunque no puedan volar.
Camina con ustedes a su lado,
pues en sus almas lo llevan tatuado.
Mis niños:
Cada noche le pido a Dios los bendiga.
Y ya me siento tranquila,
porque sé que su PAPI los cuida.
Sonrío pensando en nuestro ángel...
mientras me quedo dormida.
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