eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Orfandad
¿Será esta orfandad invasora fruto de una pérdida, cual falta de valores compartidos? No me resigno a exponer alguna razón, pobre argumento ontológico más cornuto e insipiente que ad hóminem y probado. Hay, sí, una caterva de seres desesperados a los que veo en soledad y abatimiento en esas plazas aun hermosas pero, hoy, llagas de soledad repartiéndose la nada. Y recuerdo, entonces, mi cuna de campo, inmarcesible cada primavera, que imponente era la metafísica del hombre y su pequeñez, jamás solitaria, siempre desde la finitud acongojada y valiente, como fuerza de amalgama solidaria. Ahora la modernidad y su lógica de acero, tacha aquello de patraña, pero nos adentra en el desierto... Sí, parecemos superiores y sin embargo nunca tan deudores de aquella providencia. Desde la certidumbre cosmopolita del orgullo humano, nunca la razón del hombre fue más baqueteada... Mientras lo impensable, hace unos años, se inmiscuye entre nosotros...
eduardocarpio
12 de junio de 2014
¿Será esta orfandad invasora fruto de una pérdida, cual falta de valores compartidos? No me resigno a exponer alguna razón, pobre argumento ontológico más cornuto e insipiente que ad hóminem y probado. Hay, sí, una caterva de seres desesperados a los que veo en soledad y abatimiento en esas plazas aun hermosas pero, hoy, llagas de soledad repartiéndose la nada. Y recuerdo, entonces, mi cuna de campo, inmarcesible cada primavera, que imponente era la metafísica del hombre y su pequeñez, jamás solitaria, siempre desde la finitud acongojada y valiente, como fuerza de amalgama solidaria. Ahora la modernidad y su lógica de acero, tacha aquello de patraña, pero nos adentra en el desierto... Sí, parecemos superiores y sin embargo nunca tan deudores de aquella providencia. Desde la certidumbre cosmopolita del orgullo humano, nunca la razón del hombre fue más baqueteada... Mientras lo impensable, hace unos años, se inmiscuye entre nosotros...
eduardocarpio
12 de junio de 2014