Oriónidas eran tus ojos

fausthino

Poeta adicto al portal
Oriónidas eran tus ojos

Nada detiene el alzado orden de la noche
que galopa sobre el vientre
del mar. Hay sombras que se hunden
y almas con sed en sus aguas.

Hay ojos que viajan mirando al Sur.

Rezonga está la luna,
se dobla de dolor, y de vejez
se llena el aire
que hunde en el horizonte su soledad.
Las nubes agrestes han renovado la aurora
y por la hiedra de la esquina
trepa la verdad de mi alma hasta el Alcor
de sus ojos.
Extraviado, sin el verde de los tréboles,
me querello contra la vida, el sol, los astros,
los recuerdos. Y en este juicio me pregunto,
si pondré el beso o la muerte
donde pide la agonía de sus labios.
 
Oriónidas, la entiendo como una palabra ascendiente del origen... quizá este equivocado... pero ese es el principio, viene después toda una andanada de versos muy buenos y acompañados con sentimiento intenso... de ahí mi gusto por tu poema...

mis afectuosos saludos australes poeta

Ramiro
 
oriónidas eran tus ojos

nada detiene el alzado orden de la noche
que galopa sobre el vientre
del mar. Hay sombras que se hunden
y almas con sed en sus aguas.

hay ojos que viajan mirando al sur.

rezonga está la luna,
se dobla de dolor, y de vejez
se llena el aire
que hunde en el horizonte su soledad.
las nubes agrestes han renovado la aurora
y por la hiedra de la esquina
trepa la verdad de mi alma hasta el alcor
de sus ojos.
extraviado, sin el verde de los tréboles,
me querello contra la vida, el sol, los astros,
los recuerdos. Y en este juicio me pregunto,
si pondré el beso o la muerte
donde pide la agonía de sus labios.













bello poema maestro...es todo un placer conocer y recorrer
tu linda poesÍa.saludos,eban
 
Oriónidas eran tus ojos

Nada detiene el alzado orden de la noche
que galopa sobre el vientre
del mar. Hay sombras que se hunden
y almas con sed en sus aguas.

Hay ojos que viajan mirando al Sur.

Rezonga está la luna,
se dobla de dolor, y de vejez
se llena el aire
que hunde en el horizonte su soledad.
Las nubes agrestes han renovado la aurora
y por la hiedra de la esquina
trepa la verdad de mi alma hasta el Alcor
de sus ojos.
Extraviado, sin el verde de los tréboles,
me querello contra la vida, el sol, los astros,
los recuerdos. Y en este juicio me pregunto,
si pondré el beso o la muerte
donde pide la agonía de sus labios.

Tristes letras poeta ojalá pronto te ilumine un nuevo día grato pasar saludos
 

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