poetakabik
Poeta veterano en el portal
Embriagado de ti, de tu amor, de tus celos,
yo me escondí en la tarde, tras la sombra
de la colina aquélla, que dibujamos juntos,
a la que tantas veces subimos tantos días.
Para que no me vieses, me arropé de sonrisas
y acurruqué mi cuerpo, como en juego de niños,
las mejillas me ardían, el rubor de los besos,
que en mi pecho guardaba, a mi rostro acudía.
Mientras sonaba el eco, en caricias mi nombre
de tu boca salía, y tantas, tantas veces
tu rosa florecida se prendió de granate,
al subir la colina, por la vereda ancha
de nardos y azucenas, y un toque de rocío
resbalaba despacio, en sus pétalos finos.
Después hacia el recuerdo, despacio y silenciosa
cogiéndote a mis besos, caminabas tranquila,
con la orquídea de jade bebiendo de tu boca,
y me escondí en la sombra, de la colina aquélla
para que no me vieses, acurruqué mi cuerpo
como en juego de niños, y me arropé en sonrisas.
yo me escondí en la tarde, tras la sombra
de la colina aquélla, que dibujamos juntos,
a la que tantas veces subimos tantos días.
Para que no me vieses, me arropé de sonrisas
y acurruqué mi cuerpo, como en juego de niños,
las mejillas me ardían, el rubor de los besos,
que en mi pecho guardaba, a mi rostro acudía.
Mientras sonaba el eco, en caricias mi nombre
de tu boca salía, y tantas, tantas veces
tu rosa florecida se prendió de granate,
al subir la colina, por la vereda ancha
de nardos y azucenas, y un toque de rocío
resbalaba despacio, en sus pétalos finos.
Después hacia el recuerdo, despacio y silenciosa
cogiéndote a mis besos, caminabas tranquila,
con la orquídea de jade bebiendo de tu boca,
y me escondí en la sombra, de la colina aquélla
para que no me vieses, acurruqué mi cuerpo
como en juego de niños, y me arropé en sonrisas.
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