Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde que rocé su corazón vegetal
descansando entre las ramas de los pinos,
en los ríos, en los aguaceros de las lunas
supe que existía otro idioma que no cabe
en el presagio de los signos,
en las terminales de un verso.
Supe que en el grito del pájaro no hay retorno;
que en el viento no hay aritmética posible
porque lo tuve todo en mis manos
y quise hacer de aquello un poema,
pero entendí que el alma
no se enamora de líneas rectas,
que para ese momento ya no habría retorno.
descansando entre las ramas de los pinos,
en los ríos, en los aguaceros de las lunas
supe que existía otro idioma que no cabe
en el presagio de los signos,
en las terminales de un verso.
Supe que en el grito del pájaro no hay retorno;
que en el viento no hay aritmética posible
porque lo tuve todo en mis manos
y quise hacer de aquello un poema,
pero entendí que el alma
no se enamora de líneas rectas,
que para ese momento ya no habría retorno.